¿Tienen derecho a paro las empleadas de hogar al finalizar su contrato laboral?

¿Tienen derecho a paro las empleadas de hogar al finalizar su contrato laboral?

Esta pregunta nos la formulan con cierta frecuencia y genera bastantes dudas pero, aunque es una reclamación que viene desde hace muchos años y que es posible que se convierta en una realidad en un futuro cercano, en la actualidad ningún empleado o empleada de hogar tiene derecho a paro cuando finaliza su relación contractual con su empleador respectivo. 

Estos trabajadores tienen reconocidas las mismas prestaciones y subsidios que los demás trabajadores asalariados, a excepción precisamente del subsidio por desempleo. Es decir, las empleadas o asistentes del hogar no tienen derecho a la prestación por desempleo cuando sólo justifican cotizaciones en el Sistema Especial para Empleados de Hogar, ya que dicho sistema no incluye esta cotización específica.

Es decir, a pesar de que sí está incluida la profesión de empleada de hogar en la Seguridad Social, ésta no figura como tal en el Régimen General de la Seguridad Social, sino que forma parte del Sistema Especial de Empleados de Hogar. Al encontrarse incluido dentro de este Sistema Especial, el paro no es un derecho todavía reconocido, aunque parece que en la próxima reforma laboral se pretende que la integración completa de estas trabajadoras en el Régimen General de la Seguridad Social y el reconocimiento de este derecho sea definitivamente un hecho.

No obstante, sí podrán tener prestación al paro si en los seis años anteriores a su alta en la Seguridad Social como empleada/o de hogar cotizaron al menos durante un año en el Régimen General o en otro Régimen de Seguridad Social con cotización por desempleo por otros trabajos previos realizados, eso sí, siempre que la baja como empleada de hogar no haya sido voluntaria, sino involuntaria, por ejemplo, por despido o por fin de contrato. Esto es muy importante (las bajas voluntarias impiden solicitar una prestación por desempleo), así como resaltar que para el cálculo de dicha prestación no se tendrán en cuenta las cotizaciones en el Sistema Especial de Empleados de Hogar, sino por las acumuladas anteriormente. 

En definitiva, el tiempo que se cotiza como empleada de hogar no se computa para poder recibir prestaciones y subsidios por desempleo, y si dicho trabajador no tiene otras cotizaciones diferentes a esas, no podrá recibir esta prestación. 

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Pero las empleadas del hogar sí tienen reconocidas una serie de subsidios y prestaciones de la Seguridad Social por su cotización todos los meses al Sistema Especial para Empleados de Hogar. De hecho, desde la entrada en vigor el 1 de Abril de 2013 de la Ley del Servicio Doméstico, todas las trabajadoras de este sector están obligadas a estas dadas de alta y cotizar a la Seguridad Social para poder beneficiarse de estos derechos, que cubren, entre otros, la asistencia por enfermedad o accidente, la maternidad e incluso la pensión por jubilación. Además de estar afiliado a la Seguridad Social, es necesario gestionar la solicitud de la prestación a través del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) en un plazo máximo de 15 días hábiles a partir de la fecha de quedarse en situación de paro. 

Entrando un poco más en detalle, estos son algunos de los subsidios que se les reconocen: 

Subsidio por incapacidad temporal

Las trabajadoras que coticen en el Sistema Especial para Empleados del Hogar tendrán derecho al subsidio por incapacidad temporal, tanto por contingencias comunes como por contingencias profesionales. Para acceder a esta prestación, la trabajadora deberá estar afiliada y de alta, y tener cubierto un período de cotización de 180 días en los 5 años anteriores. 

El importe del subsidio dependerá del motivo de la baja: 

En el caso de enfermedad común o accidentes no laborales, el subsidio se abonará a partir del noveno día de la baja en el trabajo. El importe será del 60% de la base reguladora de la empleada desde el día 4 al 20, ambos inclusive, y del 75% de la base reguladora desde el día 21 hasta la fecha del alta.

En caso de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, el importe se abonará desde el día siguiente a la baja, y la cuantía será del 75% de la base reguladora.

El subsidio dura hasta que la trabajadora se dé de alta de nuevo en el Régimen Especial de Trabajadoras del Hogar de la Seguridad Social, con un máximo de 365 días, que podrán alargarse otros 180 días si durante ese periodo está prevista la recuperación y alta consiguiente de la trabajadora.

Subsidio extraordinario para empleadas del hogar

Además, en 2020, y como consecuencia de la COVID-19, a las trabajadoras se les ha reconocido un subsidio temporal y de carácter extraordinario para tratar de minimizar los efectos de la pandemia mientras duró el estado de alarma, regulado a través del Real Decreto Ley 11/2020 , de 31 de marzo, por el que se adoptaron medidas urgentes complementarias.

De este subsidio se han podido beneficiar las empleadas del hogar que han cumplido con alguno de los siguientes requisitos:

  • Que hayan dejado de prestar servicios, de manera total o parcial, y con carácter temporal, para reducir el riesgo de contagio, por causas ajenas a su voluntad, en uno o varios domicilios con motivo de la crisis sanitaria de la COVID-19.
  • Que se haya extinguido su contrato de trabajo por causas ajenas a la voluntad de la persona trabajadora, debido también a la COVID-19.

En ambos supuestos, los hechos causantes debieron de producirse con posterioridad al 14 de Marzo de 2020, por ser la fecha en la que se declaró el estado de alarma.

La cuantía del subsidio se calculó aplicando el 70% a la base de cotización reguladora correspondiente a la actividad que se dejó de realizar, y no podía superar el importe del salario mínimo interprofesional de 950€ brutos mensuales fijado en 2020. Este subsidio extraordinario duró hasta un mes después del fin de la vigencia del estado de alarma, o hasta la fecha en que la trabajadora se reincorporó a su trabajo con la jornada habitual.

 

Resto de subsidios y ayudas para empleadas del hogar

El resto de subsidios y prestaciones se rigen por las mismas condiciones que las establecidas para el Régimen General de la Seguridad Social, como es el caso de maternidad y paternidad, o el de prestaciones familiares. Para la incapacidad permanente, para el cálculo de la base reguladora de las pensiones por dicha incapacidad permanente derivada de contingencias comunes, únicamente se tendrán en cuenta los periodos realmente cotizados en el caso de las trabajadoras acogidas al Régimen Especial de Trabajadoras del Hogar.

Si necesitas estar bien informada de todos estos temas, estaremos encantados de ayudarte y asesorarte con toda confianza y profesionalidad en EMPLEA HOGAR, tu agencia de servicio doméstico.

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¿Cómo limpiar un horno muy sucio?

¿Cómo limpiar un horno muy sucio?

La limpieza de un horno sucio o a veces incluso quemado, es una tarea que debemos de realizar con bastante frecuencia, no solo por higiene y salud, que es de obligado cumplimiento, sino también para poder cocinar los alimentos y preparar nuestras recetas favoritas en óptimas condiciones.

Es un trabajo un poco pesado que requiere hacerlo con paciencia y en profundidad, por lo que mucha gente lo utiliza normalmente con mucha menos frecuencia de lo que le gustaría, solo por evitar esa posterior limpieza de las grasas, azúcares y restos de suciedad pegados a las paredes, rejilla y cristal del electrodoméstico, lo cual puede ser hasta comprensible en cierta medida. Pero si no somos perezosos y lo hacemos habitualmente, como un “mantenimiento” regular, esta labor será mucho más sencilla cada vez que la realicemos, ya que no estaremos permitiendo acumular demasiada suciedad.

Como introducción, hemos de mencionar que en la actualidad cada vez se venden más hornos con el denominado sistema pirolítico, lo cual significa que cuentan con un mecanismo de autolimpieza con un programa específico a una temperatura de 500ºC. Este proceso de pirólisis los residuos orgánicos se descomponen y carbonizan en su interior, en agua y en CO2, y posteriormente se evaporan, y los inorgánicos se convierten en cenizas. Al finalizar este proceso y tras enfriarse el interior, se pasa simplemente un paño húmedo para completar la limpieza. Aunque se tiende a creer que estos hornos consumen mucha electricidad, el gasto es muy reducido, ya que llevan un sistema de ahorro de energía, así como seguridad adicional, como cierre automático o bloqueo hasta su enfriamiento, para evitar posibles quemaduras por las elevadas temperaturas que alcanzan cada vez que se utiliza este proceso de limpieza, que está recomendado aplicarlo cada 10 ó 15 usos, aunque los propios fabricantes mencionan que la mayoría de usuarios que disponen de estos hornos pirolíticos solo lo hacen una vez al año. 

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Consejos para limpiar el horno

Pero en este artículo lo que te vamos a proponer es una serie de recomendaciones o consejos para limpiar bien tu horno tradicional o eléctrico, que todavía son mayoría en nuestros hogares y los más convencionales. Como hemos mencionado al principio, si vamos acumulando en el interior del horno restos de grasa, azúcares y diversos restos de comida, estamos facilitando que se convierta en un cúmulo de microorganismos y bacterias que puede llegar a provocar problemas de salud importantes y contaminación peligrosa de los diferentes alimentos que cocinemos en el aparato. Y este es un tema muy delicado que hemos de evitar siempre, aunque requiere dedicar tiempo con cierta frecuencia para mantenerlo siempre en perfectas condiciones, aparte de que nos durará muchos más años si lo cuidamos adecuadamente.

En el mercado se comercializan bastantes productos industriales de diferentes marcas para el desengrasado y limpieza del horno, pero como todos ellos contienen productos químicos y corrosivos, hemos de tener mucha precaución al utilizarlos, asegurando que no queden restos de los mismos al finalizar dicha limpieza.

Alternativas caseras para limpiar y mantener tu horno limpio

Como alternativa más económica y sencilla, siempre podemos preparar en nuestros hogares unos antigrasas mucho más naturales, utilizando vinagre blanco o de manzana, limón o bicarbonato de sodio. Y además, estaremos ayudando a proteger el medio ambiente.

  • Limpieza con vinagre: es muy eficaz para disolver rápidamente los restos de grasa y eliminar las bacterias. Mezclamos el vinagre con un poco de bicarbonato y lo aplicaremos pulverizando la solución en el interior del horno, repitiendo sobre todo en las zonas más sucias.
  • Limpieza con limón natural: exprimir dos piezas y el zumo resultante ponerlo en un recipiente para calentar dentro del horno. El vapor del limón desengrasa las paredes del horno y además tiene propiedades antibacterianas, desinfectantes y hasta blanqueadoras que funcionan perfectamente para limpiar un montón de superficies, dejando además esa agradable sensación de frescor de los cítricos.
  • Limpieza de horno con bicarbonato de sodio: este quizás sea el producto que nos ayudará y asegurará una limpieza más profunda, de nuevo gracias a sus propiedades antisépticas y antibacterianas. Se prepara una especie de masilla o pasta espesa tras mezclar aproximadamente tres cucharadas soperas de bicarbonato y una de agua, o siguiendo la misma proporción para la cantidad que necesitemos, la cual aplicaremos sobre paredes, bandejas y rejillas del horno con una esponja o gamuza suave.

Tras utilizar uno de los tres antigrasas caseros que hayamos preparado y dejarlos actuar durante un tiempo, procederemos a llevar a cabo la limpieza propiamente dicha. Para ello, tendremos que calentar el horno para que toda la suciedad y grasa acumulada se vaya despegando y reblandeciendo poco a poco. 

A modo de referencia, si hemos utilizado el vinagre, lo calentaremos durante 10 ó 12 minutos a 120º C. Si es el limón natural, será aproximadamente 30 minutos a 250ºC. Y si es bicarbonato de sodio, no es necesario calentar, sino solamente dejar que la masa que hemos preparado actúe en el interior, en frío, durante unas dos horas. 

A continuación, tras estos tiempos que hemos indicado y una vez enfriado suficientemente el interior del horno para no correr el peligro de quemarnos, pasaremos a eliminar con un estropajo suave o bayeta todos los restos que todavía hayan quedado, tanto de grasa como de la solución limpiadora, bien la casera, o bien el producto industrial adquirido, asegurando retirar lo máximo posible, lo cual nos exigirá insistir en las zonas más inaccesibles, como las esquinas y algunos huecos. Para facilitar la labor, lo mejor será retirar las rejillas, las cuales tendremos que limpiar en profundidad siguiendo el mismo procedimiento, ya que son la parte del horno que acumula mayor suciedad, y colocarlas posteriormente.

Para finalizar, aunque parezca que la suciedad más incrustada ha desaparecido, deberemos de volver a pasar otro trapo limpio con agua o con un poco de jabón neutro o de lavavajillas. A continuación aclarar por completo solo con agua, secar con papel de cocina todo el interior y el cristal hasta que nos quede lo más limpio y reluciente posible.

Ya que hemos mencionado el cristal de la puerta, éste lo podemos limpiar aplicando el típico producto para placas de vitrocerámica, dejarlo actuar durante 5 minutos y posteriormente utilizando la cuchilla rascadora para quitar las manchas y suciedad, para finalmente limpiar el vidrio con un trapo húmedo con un poco de jabón y agua, aclararlo y secarlo bien con papel.

Como veis, es relativamente sencillo mantener limpio y reluciente el horno de nuestras cocinas. Pero se necesita tiempo y dedicación para tener siempre el horno limpio y la casa en buenas condiciones, por ello, en Emplea Hogar tenemos la posibilidad de contratar una empleada de hogar por horas. Con una ayuda extra en casa, te permitirá sacarle mucho más partido para disfrutar y saborear al máximo todos los platos que preparemos y del tiempo con tu familia. 

¿Cómo limpiar bien los cristales de la casa?

¿Cómo limpiar bien los cristales de la casa?

Limpiar los cristales de nuestros hogares no es una tarea complicada si seguimos unas sencillas recomendaciones sobre los productos a utilizar y la forma de aplicarlos, aunque es verdad que es un trabajo bastante aburrido y nada agradecido, porque suelen ensuciarse de nuevo rápidamente, sobre todo los de las ventanas, pero el hecho de poder disfrutar de luz natural en la casa y de que se mantengan relucientes es, sin ninguna duda, una buena recompensa.

Esta labor deberíamos de hacerlo con cierta frecuencia, para evitar que se acumule mucha suciedad, y aprovechar para llevarla a cabo cuando sepamos con cierta seguridad que no va a llover en los próximos días, mejor los días nublados y sin viento, ya que si no, se volverán a ensuciar con gotas y manchas de polvo o arena, dejando las indeseables marcas.  Tampoco es aconsejable hacerlo los días muy soleados, salvo que sea a primera hora de la mañana o al atardecer, ya que los cristales se secan demasiado rápido y suelen quedar señales, que nos obligarán a repasar varias veces para conseguir eliminar los reflejos hasta conseguir el efecto deseado.

Trucos para limpiar cristales correctamente

Para presumir de tener unos cristales impecables y relucientes (en ventanas, puertas, mamparas de ducha, mesas, espejos, …) se aconseja usar productos “limpiacristales”, de los que existen multitud de marcas y formatos en el mercado, o incluso cremas líquidas, o bien aplicar soluciones caseras muy eficaces que podemos preparar nosotros fácilmente, como lo hacían nuestras madres y abuelas, entre las que podemos destacar.

  • Agua templada o caliente (nunca fría, ya que la suciedad no sale igual) y amoniaco en igual proporción (también se puede utilizar un chorro de jabón neutro o líquido de lavavajillas, otro de amoniaco y agua). El amoniaco tiene una gran capacidad limpiadora de la suciedad y la grasa (muy apropiado en los cristales de la cocina, que acumulan más resto y capas de grasa), aunque suele dejar ese olor que todos conocemos durante un rato. 
  • Agua templada y alcohol, que funciona muy bien para quitar las huellas de dedos y manos que se ven sobre todo en días muy soleados, y también muy eficaz con las manchas más difíciles de hacer desaparecer para siempre. Esta mezcla también es perfecta para dejar brillantes los espejos de la casa.
  • Agua templada o caliente y un poco de vinagre blanco diluido (cuatro partes de agua y una de vinagre), que es un limpiador natural muy bueno y nada contaminante ni tóxico, como sí ocurre con el amoniaco o los productos industriales. Lo ideal es aplicarlo con un vaporizador o spray y los resultados son sorprendentes, ayudando a dejar más brillantes y relucientes los cristales. 

Además, entre los materiales a utilizar, es conveniente disponer de trapos suaves de microfibra (para evitar que suelten pelusas), bayetas especiales o pequeñas mopas, una esponja, una raqueta limpiadora (muy práctica en superficies grandes), papel de periódico (muy eficaz, pero cuidado, puede dejar manchas de tinta) y dos cubos o barreños con agua, para tratar de limpiar y enjuagar por separado, y que renovaremos tantas veces como consideremos necesario para asegurar una limpieza adecuada. No utilizar nunca papel de cocina para secar, porque se deshace rápidamente y deja trocitos pegados por la superficie.

Si se trata de ventanas, en primer lugar hemos de limpiar bien la suciedad de los marcos y las persianas, para evitar volver a manchar todo posteriormente.

Si los marcos son de madera, al ser una superficie más delicada, utilizaremos un paño suave mojado en agua templada o algún producto especial para este tipo de material, y si son de aluminio, lo mejor es aplicar una solución de agua templada con detergente o amoniaco.

Para secar los cristales, lo más apropiado es utilizar los paños suaves con microfibra o incluso papel de periódico, que también funciona muy bien, y nunca debemos de pasar un trapo seco para evitar que se puedan arañar o dañar los cristales.

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Otros consejos para que los cristales queden siempre perfectos

Algunos consejos o trucos prácticos que te damos para saber cómo limpiar los cristales para que queden perfectos son los siguientes: 

  • Si utilizamos un limpiacristales industrial, no se debe de aplicar directamente sobre el cristal, porque suelen ser productos químicos abrasivos, sino pulverizar la cantidad requerida  sobre el paño o bayeta.
  • Colocar un trozo de cartón, una toalla o paños viejos debajo de la ventana o la puerta para evitar manchas o gotas de agua sucia en el suelo de la habitación o zona que estemos limpiando.
  • Limpiar siempre de arriba hacia abajo, para evitar los típicos e indeseables “chorretes” o gotas si lo hacemos al revés.
  • El limpiacristales que hayamos comprado o la solución casera lo podemos aplicar con el pulverizador o empapando el paño. Nunca debemos frotar demasiado fuerte con el paño, porque corremos el riesgo de rayar parte de la superficie.
  • Pasar posteriormente la raqueta de goma para retirar de forma más uniforme los restos de agua sobre el cristal.
  • El exterior de los cristales de las ventanas es más difícil de limpiar adecuadamente, salvo que se puedan retirar y volver a colocar con facilidad en sus marcos, que sería lo ideal. Si esto no es posible, lo mejor es utilizar mopas humedecidas, ayudados por el palo que la sostiene, con el producto limpiador o la solución casera, para llegar a las zonas más inaccesibles, y en las esquinas se pueden usar pequeños cepillos rascadores o brochas.
  • Para asegurar que no quedan marcas en los cristales, todos los profesionales recomiendan limpiar el interior y el exterior efectuando diferentes movimientos, es decir, por un lado en horizontal y por el otro en vertical. Este es un truco menos conocido, pero realmente eficaz; tiene toda la lógica. Así, si ha quedado alguna suciedad o no ha quedado brillante, nos daremos cuenta al instante.
  • En mamparas de ducha, las cuales son más difíciles de mantener limpias porque acumulan continuamente suciedad, jabón, manchas de condensación, etc…., es recomendable que siempre tras utilizarla se limpie la parte interior con una rasqueta de goma y se sequen las gotas restantes y esquinas con un trapo suave, para evitar no solo manchas, sino también restos de cal del agua (existen limpiadores de cal específicos para estas superficies). Como alternativa, podemos aplicar de vez en cuando una solución de agua, vinagre y limón, que limpia y desinfecta en profundidad, aunque es cierto que es muy difícil mantenerlas relucientes debido al uso diario, muchas veces por varios miembros de la familia. 
  • Para la limpieza de grandes ventanales en viviendas grandes o chalets, hay artículos especiales que se comercializan y que utilizan las empresas especializadas, que son como una especie de imán con doble rasqueta limpiadora, de modo que al mismo tiempo que lo utilizamos por la parte interior, en paralelo, actúa sobre el exterior de los cristales. 

Esperamos que todos estos consejos de Emplea Hogar  sobre cómo limpiar los cristales te hayan parecido muy útiles, pero si no tienes tiempo y prefieres contratar una ayuda en casa, en nuestra agencia de servicio doméstico en Madrid tenemos la empleada de hogar perfecta para realizar estas labores ¡Contáctanos!

Medidas de prevención y gestión de casos frente al Covid-19 en la vuelta a los centros educativos

Medidas de prevención y gestión de casos frente al Covid-19 en la vuelta a los centros educativos

La vuelta al colegio en este curso tiene una especial importancia y nos preocupa a todos bastante, ya que los alumnos llevan mucho tiempo sin acudir a los centros educativos como consecuencia de la pandemia de COVID-19. Además de ser un regreso distinto, con nuevas rutinas en los centros y con una especial necesidad de cuidar del alumnado y de toda la comunidad educativa, lo que hace imprescindible tomar una serie de medidas para posibilitar una vuelta lo más segura posible.

En este artículo que hemos creado en Emplea Hogar, vamos a tratar de facilitar información sobre las medidas de prevención y sobre cómo se va a actuar cuando aparezcan casos o brotes de coronavirus en los colegios.

 

LIMITACIÓN DE CONTACTOS 

¿Qué distancia interpersonal se debe mantener en el colegio? 

Se debe mantener una distancia de al menos 1,5 metros entre todas las personas del centro educativo tanto dentro como fuera del aula, incluyendo las entradas y salidas del mismo, a excepción de las personas que forman parte de un mismo grupo de convivencia estable.

¿Qué son los grupos de convivencia estable y para qué sirven?

Un grupo de convivencia estable es un grupo que está formado idealmente por 15 alumnos/as (y hasta un máximo de 20), junto al tutor/a, y que debe evitar la interacción con otros grupos del centro educativo, así como limitar al máximo el número de contactos. El número máximo de alumnos será determinado por cada Consejería de Educación según las circunstancias de cada territorio, siempre que la autoridad sanitaria de salud pública de la Comunidad Autónoma así lo autorice.

Los niños de menor edad pueden tener mayor dificultad para cumplir con la distancia interpersonal. Además, tienen necesidad de mayor interacción y cercanía para lograr los objetivos educativos y para su adecuado desarrollo. Por todo ello, la mejor alternativa para posibilitar una limitación de contactos es la organización como grupo de convivencia estable.

De esta manera, se disminuye la transmisión al minimizar los contactos con otras personas y se posibilita que los niños puedan socializar y jugar entre sí sin tener que mantener la distancia interpersonal de forma tan estricta. 

¿De qué otras maneras se limitan los contactos en el centro educativo?

Procurando que la entrada y la salida al colegio, así como la salida y la vuelta de los descansos, del comedor y de los servicios, sean escalonadas o por diferentes zonas del centro educativo, de modo que no se mezclen grupos y se eviten las aglomeraciones.

 

GESTIÓN DE CASOS

 

¿Va a haber casos o brotes en los colegios?

Los estudios publicados señalan que los niños, aunque sí pueden transmitir la infección, parecen tener una menor capacidad de transmisión, sobre todo los menores de 10 años. Cuando hay brotes en las escuelas suele estar en relación con el grado de transmisión que hay en la propia población y áreas cercanas, por lo que es lógico que se puedan dar casos en los centros educativos.

Para disminuir la probabilidad de que esto suceda es importante extremar las medidas de prevención e higiene dentro y fuera del centro educativo (limitación de contactos y distancia física, lavado de manos, higiene respiratoria, uso de mascarilla, limpieza y ventilación, …).

La aparición de casos o brotes en las escuelas no tiene por qué suponer un fallo en las medidas de prevención. Las medidas están encaminadas a reducir todo lo posible la probabilidad de que esto ocurra  y a gestionar los mismos lo mejor posible. 

¿Hay que tomar la temperatura antes de ir al colegio?

Es recomendable la toma de temperatura para detectar la presencia de fiebre, además de estar atento a cualquier otro síntoma compatible con la infección.  Si un alumno o personal del centro presenta síntomas compatibles con COVID-19 es importante que no acuda al centro educativo.

Se debe contactar telefónicamente con el centro de salud, o con el teléfono de referencia de la Comunidad Autónoma, para que evalúen si los síntomas están relacionados con COVID-19 y si es necesaria la realización de un test diagnóstico.

Hasta que se reciban indicaciones por parte de los profesionales sanitarios, la persona que ha mostrado síntomas debe quedarse en casa y limitar al máximo los contactos con otras personas.

¿Qué hacer si los síntomas empiezan cuando se está en el colegio?

Si un alumno empieza con síntomas mientras se encuentra en el centro educativo, se contactará con la persona responsable de la gestión de la COVID-19 en dicho centro y con la familia en caso de ser menor de edad. Hasta que se le pueda recoger, se le colocará una mascarilla quirúrgica y esperará en una sala bien ventilada, en la que pueda estar separado del resto de alumnos, acompañado siempre por una persona trabajadora del colegio.  

¿Qué ocurre si hay un niño con síntomas en la clase?

La presencia de síntomas puede deberse a muchas enfermedades, no solo a COVID-19. Hasta que se confirme o descarte el diagnóstico, el resto de compañeros de la clase, siempre que no presenten síntomas, deben seguir acudiendo al centro educativo normalmente.

¿Qué hay que hacer si hay un caso confirmado en la clase?

Si se confirma un caso, la unidad o servicio que la Comunidad Autónoma haya designado, en coordinación con el centro educativo, establecerá quienes son las personas que han sido contacto estrecho y se pondrán en contacto con ellas.

El alumnado y profesorado que resulte ser un contacto estrecho deberá permanecer en el domicilio en cuarentena. Si no se es un contacto estrecho, se podrá seguir acudiendo a las clases.

¿Quién es un contacto estrecho?

En los grupos de convivencia estable, los contactos estrechos son todos los que forman parte del grupo, tanto el alumnado como el tutor o profesor que está con ellos.

En el caso de clases que no están organizadas como grupo de convivencia estable, se considera contacto estrecho a cualquier persona que haya compartido espacio con el caso confirmado a una distancia menor de 2 metros durante más de 15 minutos, salvo que se pueda asegurar que se ha hecho un uso adecuado de la mascarilla. La evaluación del uso adecuado de la mascarilla será realizada por el profesor de la clase o por la persona que ha sido designada como responsable COVID-19 en el centro.

Los familiares (hermanos, padres, …) y cualquier otra persona  que viva con la persona que es positiva también serán siempre considerados contactos estrechos. 

El periodo a considerar para la evaluación de los contactos estrechos será desde 2 días antes del inicio de síntomas del caso hasta el momento en el que el caso es aislado. En los casos asintomáticos confirmados por PCR, los contactos se buscarán desde 2 días antes de la fecha de diagnóstico.

Si una persona es un contacto estrecho de un caso diagnosticado en el colegio, la unidad o servicio que la Comunidad Autónoma haya designado se pondrá en contacto para dar las recomendaciones necesarias y las indicaciones de realizar cuarentena.

¿Qué deben hacer los contactos estrechos?

Las personas que son contacto estrecho deben permanecer en el domicilio y cumplir la cuarentena durante 14 días. Durante este tiempo deberán vigilar la aparición de síntomas y si éstos aparecen deben consultar por teléfono a su centro de salud o al de referencia de su Comunidad Autónoma.

¿Qué deben hacer los contactos estrechos que tienen una PCR negativa?

Todos los contactos estrechos deben realizar cuarentena durante 14 días, independientemente del resultado de la PCR, ya que el virus tiene un periodo de incubación de hasta 14 días. Si se ha estado en contacto con un caso recientemente y la prueba es negativa, podría estar incubando el virus y convertirse en positiva en los días posteriores.

¿Qué deben hacer los que no son contacto estrecho?

Quien no sea un contacto estrecho seguirá asistiendo al centro educativo y la actividad docente se mantendrá para el resto del alumnado.

¿Qué se debe hacer cuando se ha estado en contacto con un contacto estrecho de un caso confirmado (contacto de contacto estrecho)?

Si se ha tenido contacto con una persona que se ha identificado como contacto estrecho de un caso confirmado, no deberá de realizarse cuarentena.

Por ejemplo, aunque su hijo o hija sea un contacto estrecho, no quiere decir que ustedes lo sean. Los padres, madres, hermanos u otros convivientes de un contacto estrecho no se consideran también contactos estrechos. Deben mantener las medidas de precaución para evitar el contagio mientras continúan con su actividad habitual y en caso de presentar síntomas, consultar a su centro de salud.

¿Qué tiene que hacer un caso confirmado de COVID-19?

Se deberá permanecer en el domicilio en aislamiento y no debe acudir al centro escolar hasta trascurridos 3 días desde que se acaban los síntomas y un mínimo de 10 días desde el inicio de los síntomas.

Es obligado permanecer en el domicilio, a poder ser en un cuarto separado del resto de la casa, y se deben extremar las medidas de higiene en zonas comunes de toda la vivienda.

Cuando la persona diagnosticada de COVID-19 entre en contacto con algún conviviente, ambos deben llevar mascarilla quirúrgica y extremar la higiene de manos.

Si conviven en el domicilio, ustedes serán contactos estrechos, por lo que deben guardar la cuarentena, vigilando la aparición de síntomas. 

¿Qué tiene que hacer una persona con un resultado de la PCR positivo pero que no tiene síntomas? ¿Puede ir a clase?

No, no se debe ir a clase. Si la prueba diagnóstica es positiva, puede tener y transmitir la infección aun teniendo pocos o ningún síntoma. En niños, es más frecuente que sean asintomáticos o tengan síntomas leves, pero el riesgo de transmitirlo existe igualmente, por lo que tiene que realizar aislamiento.

Cuando la PCR es positiva durante varias semanas, pero ya no hay síntomas, ¿se puede ir a clase?

Una PCR positiva durante mucho tiempo no tiene porqué implicar capacidad de transmisión, sino indicar presencia de virus sin capacidad de contagiar una vez superado el tiempo de aislamiento. Por tanto, las autoridades sanitarias serán las que pueden valorar la situación en cada caso e indicar el fin del periodo de aislamiento para poder volver al colegio. 

Cuando se tiene una serología positiva, ¿hay que quedarse en casa?

Las serologías son pruebas diferentes a la PCR, ya que se basan en la detección de anticuerpos (las defensas que el cuerpo genera durante la enfermedad) y nos dicen si una persona ha podido pasar o no la enfermedad. Son pruebas diagnósticas que deben ser interpretadas con cuidado.

Cuando se hace una serología, deberá ser un profesional sanitario el que decida, en función de los resultados, si se puede o no ir al colegio. 

¿Qué es un brote en el centro educativo?

Se considerará brote cualquier agrupación de 3 o más casos con infección activa en los que se haya establecido una relación entre ellos.

¿Qué se hace si hay un brote?

El centro educativo y las autoridades sanitarias se coordinarán para la valoración de la situación. Será la unidad o servicio que la Comunidad Autónoma haya designado quien valore las características del brote y las medidas necesarias.

Estas medidas pueden variar desde extremar la prevención e higiene en el colegio (distancia física, uso de mascarillas, lavado de manos) e indicar el aislamiento de los casos y la cuarentena del grupo de convivencia estable o de los contactos estrechos, hasta  extenderse al cierre de las clases afectadas, al cierre del curso o, en última instancia, al cierre completo del centro.

Buenas prácticas en la nueva normalidad frente al Covid-19

Buenas prácticas en la nueva normalidad frente al Covid-19

No es de extrañar que a día de hoy, con tanta saturación de información acerca del coronavirus, nos surjan muchas dudas sobre innumerables temas relacionados con el Covid-19. Para ayudarnos, el Ministerio de Sanidad está publicando regularmente artículos y recomendaciones  de carácter más oficial, y en este caso te dejamos un decálogo sobre cómo actuar en caso de tener síntomas de Covid-19 

Hemos tenido que aprender a adaptarnos a esta nueva normalidad aplicando medidas y protocolos de seguridad como el uso de la mascarilla y la desinfección continua de manos con el gel hidroalcohólico. Pero ¿realmente sabemos cómo usar correctamente la mascarilla? 

 

El uso incorrecto de las mascarillas puede provocar contagios en cualquier momento, y por ello es necesario que nos lavemos siempre las manos antes y después de utilizarla. Y sobre todo no reutilizarlas salvo que sean lavables un número determinado de veces, en cuyo caso hay que desinfectarlas y lavarlas a un mínimo de 60 grados de temperatura.

Te dejamos aquí una guía del uso correcto de la mascarilla para protegernos y proteger a los demás. 

Por otro lado, te adjuntamos aquí también algunas recomendaciones de higiene al llegar a casa

En Emplea Hogar lo que más nos importa es la salud de todos, por lo que iremos actualizando la información y contenidos sobre Recomendaciones Covid-19 a medida que el Ministerio de Sanidad haga nuevas publicaciones o actualizaciones.

El cuidado de nuestros mayores: ¿Empleada de hogar en el domicilio o residencia de ancianos?

El cuidado de nuestros mayores: ¿Empleada de hogar en el domicilio o residencia de ancianos?

Cuando nuestros seres más queridos se van haciendo mayores y necesitan de ayuda para estar cuidados y atendidos como se merecen en su día a día, muchas familias, e incluso ellos mismos, aunque disfruten de un aparente buen estado de salud, se plantean en algún momento cuál es la mejor opción, si con una cuidadora profesional (interna o externa) en su propio domicilio o bien, en una residencia de mayores. Esta es una difícil decisión y de muy complicada vuelta atrás, por una serie de implicaciones que conlleva y de razones que trataremos de exponer a continuación. 

Hasta hace pocos años la mayoría de las familias consideraban que la mejor opción para sus mayores era llevarles a una residencia, por la creencia generalizada de que además de estar mejor atendidos, podrían disfrutar de nuevas relaciones sociales y actividades de animación y entretenimiento mediante dinámicas de grupo con otras personas de edades parecidas, pero este cambio de entorno puede llegar a ser muy duro, hasta traumático, que les suele generar mucha tensión (muchos estudios de profesionales demuestran cuadros depresivos y de estrés), desorientación y confusión, y hasta una posible sensación de tristeza, aislamiento y abandono, provocada por el radical cambio en sus hábitos y rutinas, una pérdida de intimidad, una ruptura con todo lo que conocen, más allá de los elevados costes mensuales, y de que en muchos casos el personal sanitario de esas residencias, tanto públicas como privadas, a pesar de su indudable cualificación y dedicación, es insuficiente y las condiciones no son las más óptimas para que los mayores se encuentren como todos desearíamos. 

En definitiva, es un cambio que en cualquier caso supone una obligada adaptación que no todas las personas están en condiciones de afrontar, y que en muchos casos también provocan un sentimiento de culpabilidad en los familiares.

No obstante, en función del estado físico o mental de nuestro familiar, hay casos específicos en que los servicios de una residencia sí que pueden ser casi imprescindibles (y prácticamente imposibles de realizar en la vivienda, por lo que no quedaría otro remedio que llevarles allí), como ocurre con grados de dependencia muy altos por una enfermedad, una demencia, una discapacidad que obligue a utilizar equipamiento médico especial, salas de tratamiento o áreas específicas mejor adaptadas para facilitar sus movimientos en sillas de ruedas, o acompañados del personal sanitario (pasillos, aseos, habitaciones, comedores, otros espacios sin barreras, …).

Pero ya en los últimos años ha habido un claro cambio de tendencia en las preferencias y cada vez es más frecuente decidirse por la asistencia a domicilio como alternativa real a las residencias, para que nuestros mayores puedan “envejecer” con toda la calidad de vida posible en sus hogares, garantizando su bienestar y su comodidad. 

 

El cuidado de nuestros mayores: ¿Empleada de hogar en el domicilio o residencia de ancianos? 7
El cuidado de nuestros mayores: ¿Empleada de hogar en el domicilio o residencia de ancianos? 8

 

¿Por qué es mejor una cuidadora a domicilio?

La posibilidad de poder contar con los servicios de una cuidadora de personas mayores a domicilio ofrece muchas ventajas tanto a nuestros mayores como a la familia, además de permitirles mantener una cierta autonomía e independencia. A modo de ejemplo:

  • Atención personalizada, constante y exclusiva por parte de profesionales que realizan un trabajo muy especial y cualificado, asegurando que nuestros seres más queridos estén rodeados de cariño y en la mejor compañía, atendidos con un trato muy cercano y de la máxima confianza, y además, en su entorno habitual de toda la vida, su hogar.
  • Ayudándoles en todo lo que requieran: higiene personal y aseo diario, toma de medicación, control de su alimentación y dieta, compañía de día y de noche, paseos y actividades varias (ejercicios de mantenimiento, de movilidad, mentales, de memoria,…), ayuda para acostarse y levantarse, simplemente darles conversación y escucharles (muy importante), …, y por supuesto encargándose de todas las tareas domésticas habituales. 
  • Mantener una cierta intimidad y espacio propio en el hogar, además de sensación de tranquilidad y protección. 

En cualquier caso, teniendo en cuenta todo lo expuesto, sin olvidar el considerable coste de las residencias (servicios, infraestructura, personal, …) que no todas las familias se pueden permitir, y conociendo los pros y contras de una decisión tan importante, aún teniendo nuestra propia opinión, deberíamos de permitir que sea él o ella quien decida lo que desea hacer y dónde prefiere pasar sus próximos años y con la mayor calidad de vida posible, si en su casa o en una residencia, aunque la mayoría si pudiese elegir preferiría continuar en su “dulce hogar”, por ser hasta parte de su propia identidad.

Para todos es fundamental mantener su entorno social, su ambiente y rutinas habituales, poder seguir en contacto con los amigos y vecinos de siempre, rodeado de sus recuerdos, por lo que si pueden ser atendidos y cuidados por un profesional con experiencia en su propia casa, parece que es la opción ideal, sin tener que renunciar a todas las ventajas mencionadas, y con toda la tranquilidad, seguridad y cercanía que aporta a los familiares. 

La asistencia en el hogar por parte de estos cuidadores ha cobrado especial importancia y se ha confirmado sin duda alguna como la alternativa más segura para nuestros mayores y la más demandada a partir del confinamiento obligado por la pandemia del COVID-19. La obligación de permanecer en casa, sobre todo para los mayores de 70 años, y el temor actual y futuro a que sigan siendo los más afectados por nuevos brotes de coronavirus, unido a la grave situación que desafortunadamente han vivido la mayoría de las residencias de ancianos y la enorme inseguridad e incertidumbre que todavía van a generar estos centros al menos durante los próximos meses, ha mostrado las ventajas y beneficios decisivos que aporta el cuidado de los mayores en su propio domicilio, garantizando su comodidad, salud y bienestar, y minimizando todo lo posible los elevados riesgos de contagio a los que todos estamos expuestos en la actualidad, que evidentemente son muy superiores en las residencias y que ha provocado que hasta los propios mayores tengan mucho miedo a regresar a sus centros habituales después del verano, a pesar de que exista la posibilidad real de que puedan perder su plaza en los centros de carácter público.

La variedad de opciones que te ofrece EMPLEA HOGAR es muy amplia y siempre personalizada a las necesidades de nuestros mayores y de sus familias: cuidadora interna o externa, jornada completa o media jornada, por horas, cuidados especiales, … con total flexibilidad.

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