por Mar | Oct 22, 2026 | Blog, Derechos y Obligaciones Laborales
Cuando contratas a una empleada de hogar, las vacaciones y los descansos suelen quedar en un segundo plano frente a temas más relevantes como el salario o su alta en la Seguridad Social. Y sin embargo, son una de las fuentes de conflicto más habituales entre familias y empleadas: ¿Quién decide las fechas?, ¿se pueden fraccionar?, ¿Qué pasa si al final no le ha dado tiempo a disfrutarlas?
Te lo explicamos todo con datos concretos para que no tengas que ir improvisando sobre la marcha.
Resumen rápido
Tu empleada de hogar tiene derecho a 30 días naturales de vacaciones al año, a 36 horas consecutivas de descanso semanal, a un mínimo de 12 horas de descanso entre jornadas (10 si es interna) y a 14 días festivos retribuidos. Las fechas de las vacaciones se acuerdan entre los dos, con al menos dos meses de antelación, y si al final de la relación laboral quedan días sin disfrutar, se le pagan en el finiquito.
Cuántos días de vacaciones le corresponden a tu empleada de hogar
La cantidad está fijada por el Real Decreto 1620/2011, que regula la relación laboral del servicio del hogar familiar: 30 días naturales al año, trabaje a jornada completa o parcial. Son naturales, no laborables, así que en el cómputo entran también los sábados, domingos y festivos que caigan dentro del periodo. Equivale a 2,5 días de vacaciones por cada mes trabajado.
Cómo se calculan si no ha trabajado el año completo
Los días de vacaciones se generan desde el primer día de alta, de forma proporcional al tiempo trabajado. Si tu empleada empezó a trabajar en tu casa el 1 de julio, ese primer año le corresponden 15 días, no 30.
Para calcular los días pendientes en cualquier momento del año, la fórmula es sencilla:
30 × (días trabajados en el año) / 365
Esta misma fórmula es la que se usa para liquidar las vacaciones no disfrutadas cuando el contrato termina, sea por el motivo que sea.
Cómo se fija la fecha de las vacaciones
La fecha debe acordarse entre ambas partes y conviene dejarla por escrito, aunque sea en un mensaje o un correo, para evitar malentendidos más adelante. Si no llegáis a un acuerdo, la práctica habitual, y además contemplado en el contrato, es repartir el periodo: 15 días los decide la familia según sus necesidades, y los otros 15 los elige la empleada.
Al menos uno de esos periodos de 15 días tiene que disfrutarse de forma consecutiva. El resto se puede fraccionar en bloques más pequeños si ambas partes están de acuerdo.
El plazo para comunicar las fechas es de dos meses de antelación como mínimo. No se trata de un capricho burocrático, sino que tu empleada necesita ese margen para organizar sus propios planes, y tú para prever, si es necesario, quién cubre su puesto durante esos días.
Qué pasa si no disfruta todos los días de vacaciones
Durante la relación laboral las vacaciones no se pueden sustituir por dinero. Es decir, no puedes ofrecerle a tu empleada que trabaje en agosto a cambio de pagarle esos días en la nómina: tiene que descansarlos sí o sí.
La única excepción es cuando el contrato termina. En ese momento, los días de vacaciones generados y no disfrutados se abonan en el finiquito, calculados sobre el salario diario. Esta cantidad cotiza a la Seguridad Social igual que el resto del salario, así que no se trata de un pago aparte ni de una gratificación voluntaria.
Descanso semanal si tu empleada es interna : las 36 horas que hay que respetar
Además de las vacaciones anuales, tu empleada interna tiene derecho a un descanso semanal de 36 horas consecutivas. La forma más habitual de repartirlo es la tarde del sábado más el domingo completo, o el domingo completo más la mañana del lunes, pero podéis acordar otra distribución siempre que se respeten esas 36 horas sin interrupción en función de las necesidades de la familia.
Descanso entre jornadas: 12 horas (10 si es interna)
Entre el final de una jornada y el inicio de la siguiente tiene que haber, como mínimo, 12 horas de descanso. Si tu empleada es interna, ese mínimo se puede reducir a 10 horas, pero solo si la diferencia (esas 2 horas) se compensa después con periodos de descanso equivalentes en otro momento.
Festivos: cuántos y cómo funcionan
Al año le corresponden 14 días festivos, igual que a cualquier otra persona trabajadora, repartidos entre festivos nacionales, autonómicos y locales según el calendario laboral de tu municipio. Son retribuidos y no recuperables: si tu empleada no trabaja ese día, no tiene que reponer esas horas en otra jornada.
Conviene revisar cada año el calendario laboral oficial de tu comunidad y el de tu localidad, porque lógicamente los festivos locales cambian de una población a otra y no siempre coinciden con los de la capital respectiva.
Las horas de presencia no son vacaciones ni descanso
Si tu empleada es interna y hay franjas del día en las que simplemente tiene que estar disponible sin trabajar de forma efectiva (por ejemplo, mientras los niños duermen la siesta), eso se llama tiempo de presencia, y tiene sus propias reglas: debe pactarse expresamente, no puede superar un promedio de 20 horas semanales en un periodo de un mes, y se compensa con descanso o se retribuye según lo que hayáis acordado. Ese tiempo no cuenta como jornada ordinaria ni sustituye a las vacaciones o los descansos que hemos visto hasta ahora.
Errores comunes al gestionar estos descansos
- Fijar las vacaciones sin avisar con los dos meses de antelación que marca la norma, lo que deja a la empleada sin margen para organizarse.
- Pensar que las vacaciones se pueden pagar en lugar de disfrutarse mientras dura el contrato.
- Olvidar que los días de vacaciones son naturales, no laborables, y calcular mal el periodo real de descanso.
- Reducir el descanso diario de una interna a 10 horas sin compensar después esas 2 horas de diferencia.
- No tener en cuenta los festivos locales del municipio, que no siempre coinciden con los de la comunidad autónoma o de la capital.
Preguntas frecuentes
¿Puedo decidir yo solo las fechas de vacaciones de mi empleada?
No. Las fechas se acuerdan entre los dos. Si no hay acuerdo, lo habitual es repartir el periodo: 15 días según las necesidades de la familia y 15 días a elección de la empleada.
¿Las vacaciones incluyen los fines de semana?
Sí. Son 30 días naturales, así que cuentan también los sábados, domingos y festivos que caigan dentro del periodo elegido.
¿Qué pasa si despido a mi empleada y le quedan vacaciones sin disfrutar?
Se le pagan en el finiquito, calculadas sobre el salario diario y los días de vacaciones generados y no disfrutados hasta la fecha de cese.
¿Puedo pagarle las vacaciones en vez de que las disfrute?
No, mientras dure el contrato. Solo se pueden compensar en dinero cuando la relación laboral termina.
¿El descanso semanal tiene que ser siempre el fin de semana?
No necesariamente. Lo que exige la ley son 36 horas consecutivas de descanso, y lo habitual es que incluyan parte del fin de semana, pero podéis acordar otra distribución siempre que se respete ese mínimo.
¿Cuántos días festivos tiene una empleada de hogar al año?
14 días festivos retribuidos y no recuperables, según el calendario laboral nacional, autonómico y local que corresponda.
Conclusión final
Organizar bien las vacaciones y los descansos de tu empleada de hogar evita buena parte de los conflictos que vemos que ocurren, sobre todo con familias o empleadores que contratan por primera vez. Si necesitas que alguien cubra esos días de vacaciones o de descanso, en Emplea Hogar te ayudamos a encontrar una sustitución de confianza sin que tengas que improvisar. Escríbenos por WhatsApp o llámanos para encontrar la mejor solución.
Este artículo tiene un carácter informativo y no sustituye el asesoramiento de un profesional, como un gestor laboral o un graduado social, para tu caso concreto. Antes de tomar decisiones importantes, conviene confirmar la normativa vigente en cada momento en las fuentes oficiales.
por Mar | Oct 2, 2026 | Blog, Derechos y Obligaciones Laborales
Tu empleada de hogar te ha avisado de que está de baja médica y no sabes muy bien qué te toca hacer a ti como empleador. Es una situación con la que se encuentran muchas familias, sobre todo si es la primera vez que tienen a alguien contratado en casa, y conviene tenerla clara porque hay plazos, pagos y una parte de papeleo que dependen de ti: quién paga cada tramo de la baja, qué trámites te corresponden, si puedes prescindir de tu empleada mientras está de baja y qué hacer en casa mientras tanto.
Resumen rápido
Durante los tres primeros días de la baja no se tiene que pagar nada. Del día 4 al 8 el pago corre por tu cuenta como empleador. A partir del día 9 pasa a pagarlo la Seguridad Social o la mutua correspondiente, directamente a tu empleada. Tú, mientras tanto, tienes que seguir cotizando por ella durante toda la baja, tanto tu parte como la suya.
Cómo funciona la baja médica de una empleada de hogar
Las personas que trabajan en el hogar familiar están dentro del Sistema Especial de Empleados de Hogar, que forma parte del Régimen General de la Seguridad Social. Desde la reforma de 2022 tienen prácticamente los mismos derechos que cualquier otra trabajadora por cuenta ajena, incluida la incapacidad temporal (IT), que es el nombre técnico de lo que todos llamamos “estar de baja”.
La diferencia con una empresa normal es que tú, como familia, no tienes un departamento de recursos humanos ni un sistema de gestión de nóminas detrás. Por esta razón la Seguridad Social ha simplificado el proceso y la mayoría de trámites se hacen desde el portal Importass, con tu certificado digital, Cl@ve o el propio SMS de tu móvil.
Hay dos tipos de baja y el tratamiento que reciben es distinto:
- Enfermedad común o accidente no laboral. Es la baja médica típica: una gripe complicada, una operación, una lesión que se ha hecho fuera del trabajo. Aquí es donde entran los tramos de pago que vemos a continuación.
- Accidente de trabajo o enfermedad profesional. Si la baja tiene que ver con algo ocurrido mientras trabajaba en tu casa, el trato es más favorable para la empleada y, para ti, más sencillo: no tienes que adelantar ningún pago.
Quién paga cada día de la baja
Esta es la parte que más dudas genera, así que vamos con el desglose completo para una baja por enfermedad común:
| Días de baja | Quién paga | Cuánto |
| Del 1 al 3 | Nadie | 0 |
| Del 4 al 8 | Tú, como empleador, directamente a tu empleada | 60% de la base reguladora |
| Del 9 al 20 | INSS o mutua colaboradora | 60% de la base reguladora |
| Desde el día 21 | INSS o mutua colaboradora | 75% de la base reguladora |
Fíjate en un detalle importante: los importes de los días 4 a 8 los pagas tú de tu bolsillo, y no se te reembolsa después. En una empresa normal ese anticipo se compensa a través de los seguros sociales, pero en el régimen de empleadas de hogar no existe ese mecanismo, así que asúmelo como un coste real, aunque sea de pocos días.
Si la baja es por accidente de trabajo o enfermedad profesional
Aquí el panorama cambia bastante a tu favor. Si tu empleada tiene contratada la cobertura de contingencias profesionales (obligatoria desde 2022), el subsidio del 75% de la base reguladora lo paga la mutua desde el día siguiente al del accidente, sin que tú tengas que adelantar nada. Es una de las razones por las que merece la pena tener bien contratada esta cobertura desde el primer día de la relación laboral.
El requisito que mucha gente pasa por alto: los 180 días cotizados
Para que tu empleada tenga derecho al subsidio por enfermedad común, necesita haber cotizado un mínimo de 180 días dentro de los cinco años anteriores a la baja. Si lleva poco tiempo trabajando y no llega a ese periodo de carencia, no podrá cobrar el subsidio a partir del día 9, aunque la baja médica en sí sea perfectamente válida.
Este requisito no se aplica si la baja ha sido causada por un accidente, sea o no laboral, o de una enfermedad profesional. Ahí se cobra desde el primer momento sin necesidad de haber cotizado un mínimo.
Qué tiene que hacer el empleador, paso a paso
Cuando te llega el aviso de que tu empleada está de baja, esto es lo que te corresponde hacer:
- Confirma la baja en Importass. Entra con Cl@ve, certificado electrónico o SMS, entra en la tarjeta “Empleo del Hogar” y ahí verás la fecha de inicio y la duración estimada de la baja.
- Paga los días 4 a 8. Es un pago directo a tu empleada, calculado al 60% de su base reguladora. Guarda el justificante del pago por si lo necesitas más adelante.
- Entrega el certificado de empresa. Es un documento con las bases de cotización de los últimos meses que tu empleada necesita para solicitar el subsidio directamente al INSS o a la mutua a partir del día 9. Sin ese certificado, el trámite se retrasa.
- Sigue cotizando durante toda la baja. Tanto tu parte como la de tu empleada se mantienen mientras dure la incapacidad temporal. Las cuotas se ven reflejadas en tu área de Importass, así que puedes comprobar en cualquier momento que todo está en orden.
- Guarda toda la documentación: el parte de baja, las confirmaciones sucesivas y, si llega, el parte de alta. No hace falta que hagas fotocopias ni que las presentes en ningún sitio salvo que te las pidan, pero conviene tenerlas a mano.
No tienes que rellenar papeleo ni acudir a ninguna oficina para la mayoría de estos pasos: todo se hace desde el ordenador o el móvil a través de Importass.
Cómo te informas de que tu empleada está de baja
La Seguridad Social te avisa por tres vías: un SMS al teléfono que tengas registrado, una comunicación postal y una notificación electrónica que puedes consultar en la Sede Electrónica de la Seguridad Social. Conviene tener siempre actualizado tu número de móvil en Importass para no perderte el aviso, porque muchas familias se enteran de la baja por el SMS, antes incluso de que su empleada se lo comunique.
¿Puedes despedir a tu empleada de hogar si está de baja?
Esta es probablemente la pregunta que de verdad te ha traído hasta aquí, así que vamos directos: estar de baja médica no es, por sí sola, un motivo para despedir. Si prescindes de tu empleada mientras está enferma y no hay una causa real y justificada, te expones a que el despido se declare improcedente o incluso nulo si se interpreta como una discriminación por motivos de salud.
El régimen especial de empleadas de hogar permite el desistimiento, es decir, terminar el contrato sin necesidad de alegar una causa concreta, siempre con el preaviso y la indemnización correspondientes. Pero hacerlo justo cuando tu empleada acaba de comunicarte una baja médica no es nunca recomendable: si ella lo impugna, un juez puede entender que el motivo real era la enfermedad, y eso puede salirte más caro que esperar a que se reincorpore.
Aquí no te vamos a dar una respuesta cerrada porque cada caso tiene matices (antigüedad, tipo de contrato, motivo de la baja) que cambian el tratamiento y el resultado del mismo. Si estás valorando esta opción, lo más sensato es que lo consultes antes con un gestor laboral que pueda estudiar tu caso concreto.
Mientras dura la baja: ¿qué hago con la casa?
La baja de tu empleada no significa que las tareas de casa, el cuidado de los niños o la atención a un familiar mayor se detengan. La opción más habitual es cubrir ese hueco con una contratación temporal, una persona que entra por interinidad mientras dura la baja y cuyo contrato termina de forma automática en el momento en que tu empleada se reincorpora.
En Emplea Hogar nos encargamos precisamente de eso: buscamos y seleccionamos a la persona adecuada para cubrir la sustitución, con la formalidad de un contrato en regla, sin dejar de cotizar por tu empleada habitual ni improvisar con alguien nuevo que no tenga toda la documentación en orden.
Errores que cometen muchas familias
- Dejar de cotizar durante la baja pensando que, como no está trabajando, no hace falta. La obligación de cotizar se mantiene mientras dure la relación laboral, esté de baja o no.
- No entregar el certificado de empresa, lo que retrasa (a veces mucho) el cobro del subsidio de tu empleada a partir del día 9.
- Despedir a la empleada en plena baja sin haber consultado antes si hay una causa que lo sostenga.
- No actualizar el teléfono en Importass y enterarse tarde de la baja o de sus confirmaciones sucesivas.
- Confundir el trato de una baja por accidente laboral con el de una baja por enfermedad común, y acabar pagando de más o de menos.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que pagarle el sueldo completo mientras está de baja?
No. Los días 1 a 3 no se pagan, y del 4 al 8 pagas el 60% de la base reguladora, no el sueldo íntegro. A partir del día 9 el pago pasa a la Seguridad Social o la mutua.
¿Sigo pagando la Seguridad Social aunque no vaya a trabajar?
Sí. La cotización, tanto tu parte como la de tu empleada, se mantiene durante toda la incapacidad temporal.
¿Qué pasa si mi empleada lleva pocos meses trabajando?
Si no llega a los 180 días cotizados en los últimos cinco años, no tendrá derecho al subsidio a partir del día 9 en caso de enfermedad común. Este requisito no aplica si la baja es por accidente.
¿Puedo contratar a alguien mientras dura la baja?
Sí, es la solución más habitual. Se formaliza como una contratación temporal por interinidad que finaliza en el momento en que tu empleada se reincorpora.
¿Y si la baja se alarga varios meses?
La incapacidad temporal puede durar hasta 365 días, prorrogables otros 180 en determinados casos. Durante todo ese tiempo se mantienen las mismas reglas de pago y de cotización que hemos explicado.
¿Puedo despedirla si veo que la baja se está alargando demasiado?
Puedes, pero necesitas una causa real y acreditable, no el simple hecho de que esté de baja. Antes de tomar esa decisión, consúltalo con un profesional especializado que valore tu situación concreta.
Antes de despedirte
Gestionar una baja médica no tiene por qué complicarte la vida. Si necesitas ayuda para encontrar una sustitución de confianza mientras tu empleada se recupera, en Emplea Hogar te acompañamos en todo el proceso. Escríbenos por WhatsApp o llámanos y trataremos de buscar a esa profesional.
Este artículo tiene un carácter informativo y no sustituye el asesoramiento especializado de un gestor laboral, un graduado social o la propia Seguridad Social para tu caso concreto. La normativa y detalles de cada caso específico puede cambiar, así que ante cualquier duda importante conviene confirmarla siempre en las fuentes oficiales.
por Mar | Jul 23, 2026 | Blog, Consejos para Empleadas de Hogar
Encontrar trabajo como empleada del hogar no consiste únicamente en conseguir una oferta laboral. Para que una relación profesional funcione a largo plazo, es fundamental que exista un buen encaje entre la trabajadora y la familia. De hecho, muchos de los problemas que surgen en el servicio doméstico no tienen que ver con la capacidad profesional de la empleada ni con las condiciones económicas, sino con expectativas diferentes, estilos de vida incompatibles o necesidades que no se han valorado correctamente desde el principio.
Por eso, antes de aceptar un empleo, es importante hacerse una pregunta que muchas candidatas pasan por alto: ¿qué tipo de familia encaja mejor conmigo?
Conocer la respuesta te ayudará a encontrar trabajos más estables, sentirte más cómoda en tu día a día y aumentar las posibilidades de construir relaciones laborales duraderas. Además, también beneficia a las familias, ya que reduce la rotación y mejora la satisfacción de ambas partes.
En este artículo vamos a analizar los distintos perfiles de hogares que suelen buscar ayuda doméstica y cómo identificar cuál puede ser el más adecuado para ti.
Por qué no todas las ofertas son iguales
Dos empleadas de hogar con la misma experiencia pueden sentirse completamente diferentes trabajando en una misma casa.
Una trabajadora puede sentirse cómoda en un hogar con niños pequeños, mientras que otra prefiere centrarse en tareas domésticas y organización. Algunas disfrutan acompañando a personas mayores, mientras que otras buscan un entorno más dinámico.
Esto no significa que una opción sea mejor que otra. Simplemente, cada profesional tiene habilidades, experiencia y preferencias diferentes.
Cuando una candidata encuentra el tipo de familia adecuado, suele ocurrir algo importante:
- Se adapta más rápido.
- Disfruta más de su trabajo.
- Se siente valorada.
- Permanece más tiempo en el puesto.
- Se generan menos conflictos.
Por eso es tan importante analizar bien cada oportunidad.
Familias con niños pequeños: para quienes disfrutan de un entorno activo
Muchas familias buscan empleadas de hogar que también puedan ofrecer apoyo en el cuidado infantil.
Se trata de hogares donde los horarios suelen ser más dinámicos y donde la organización juega un papel fundamental.
Las tareas pueden incluir:
- Preparar desayunos o meriendas.
- Ayudar a mantener el orden en habitaciones infantiles.
- Recoger juguetes.
- Acompañar a los niños en determinadas rutinas.
- Apoyar a los padres en momentos concretos.
Este tipo de entorno suele encajar especialmente bien con profesionales que:
- Tienen paciencia.
- Disfrutan interactuando con niños.
- Son organizadas.
- Se adaptan rápido a cambios de rutina.
Si te gusta trabajar en ambientes activos y te sientes cómoda con los niños, este perfil de familia puede ser una excelente opción.
Familias con personas mayores: una labor basada en la confianza
Otro de los perfiles más habituales es el de hogares donde vive una persona mayor que necesita apoyo en su día a día.
En estos casos, además de las tareas domésticas, suele valorarse especialmente la cercanía humana.
Las funciones pueden incluir:
- Acompañamiento.
- Supervisión.
- Preparación de comidas.
- Apoyo en tareas cotidianas.
- Conversación y compañía.
- En ocasiones, cuidados sanitarios.
Las profesionales que mejor suelen adaptarse a estos hogares son aquellas que destacan por:
- Empatía.
- Tranquilidad.
- Paciencia.
- Capacidad de escucha.
- Sensibilidad hacia las necesidades de los mayores.
- Y vocación.
Muchas cuidadoras encuentran en este tipo de trabajo una gran satisfacción personal porque desarrollan vínculos muy especiales con las personas a las que atienden.
Hogares enfocados principalmente en tareas domésticas
Existen familias que buscan una empleada del hogar para encargarse principalmente de la organización y mantenimiento de la vivienda.
En estos casos, las funciones suelen centrarse en:
- Limpieza.
- Plancha.
- Lavandería.
- Organización de armarios.
- Preparación de comidas.
- Mantenimiento general del hogar.
Este perfil suele encajar con profesionales que:
- Disfrutan viendo resultados visibles de su trabajo.
- Son detallistas.
- Tienen capacidad de organización.
- Destacan en elaboración de menús, buen planchado, etc.
- Valoran las rutinas estables.
Muchas trabajadoras prefieren este tipo de hogares porque las funciones están claramente definidas y existe una estructura muy marcada.
Familias que necesitan una empleada interna
El trabajo como interna es muy diferente al de una empleada externa.
Al convivir en el mismo hogar, es importante valorar aspectos adicionales:
- Compatibilidad personal.
- Respeto mutuo.
- Espacios de descanso.
- Costumbres familiares.
- Capacidad de adaptación.
Ser interna puede ofrecer ventajas como:
- Mayor estabilidad.
- Menos desplazamientos.
- Salarios competitivos.
- Relaciones laborales más duraderas.
- Tener un hogar.
Sin embargo, también requiere una buena adaptación al entorno familiar y estar muy convencida de querer trabajar como interna durante un largo periodo de tiempo.
Por eso es fundamental asegurarse de que existe un buen encaje antes de aceptar este tipo de puesto.
Familias con horarios exigentes
Algunas familias necesitan apoyo porque sus jornadas laborales son muy extensas.
Médicos, empresarios, profesionales con turnos o familias que viajan con frecuencia suelen buscar personas con una gran capacidad de organización.
En estos hogares se valora especialmente:
- Flexibilidad.
- Adaptación rápida a los cambios.
- Responsabilidad.
- Autonomía.
- Capacidad de resolución.
Si te gusta trabajar con independencia y gestionar tareas por tu cuenta, por supuesto, siempre alineado 100% con las necesidades específicas de la familia, este perfil puede resultar interesante.
Preguntas que deberías hacer antes de aceptar un trabajo
Muchas candidatas se centran únicamente en conocer el salario o el horario. Sin embargo, existen otras preguntas igual o incluso más importantes.
Por ejemplo:
¿Quién vive en el hogar?
Conocer la composición familiar ayuda a entender mejor el entorno de trabajo.
¿Cuáles serán mis funciones exactas?
Es importante evitar malentendidos y saber qué espera la familia desde el principio.
¿Cómo es la rutina diaria de la casa?
Esto permite valorar si te sentirás cómoda con la organización del hogar.
¿Qué es lo que más valoran de una empleada del hogar?
La respuesta puede darte muchas pistas sobre sus expectativas.
¿Han tenido empleadas anteriormente?
Conocer experiencias previas puede ayudarte a comprender mejor el contexto.
Señales de que una oferta puede encajar contigo
Algunas señales positivas suelen ser:
- Comunicación clara desde el primer momento.
- Funciones bien definidas.
- Expectativas realistas.
- Respeto por los horarios.
- Interés genuino por conocerte.
Cuando existe transparencia desde el principio, la relación laboral suele ser mucho más estable.
Señales de alerta que conviene valorar
Del mismo modo, hay situaciones que merecen cierta cautela:
- Funciones poco claras.
- Cambios constantes en las condiciones.
- Horarios indefinidos.
- Falta de información sobre el puesto.
- Expectativas excesivas para la jornada ofrecida.
Detectarlas a tiempo puede evitar problemas futuros.
La importancia de encontrar el empleo adecuado y no el primero que aparece
Cuando una persona necesita trabajar, es normal querer incorporarse cuanto antes. Sin embargo, aceptar una oferta que no encaja contigo suele traducirse en:
- Insatisfacción.
- Estrés.
- Cambios frecuentes de empleo.
- Relaciones laborales cortas.
Por el contrario, encontrar una familia compatible aumenta enormemente las posibilidades de éxito.
La estabilidad laboral no depende únicamente de la experiencia. Muchas veces depende de encontrar el entorno adecuado.
Cómo puede ayudarte una agencia especializada
Uno de los grandes beneficios de trabajar con una agencia especializada como Emplea Hogar es que no solo se valora tu experiencia profesional.
También se tienen en cuenta aspectos como:
- Tus preferencias.
- Tu disponibilidad.
- Tu experiencia previa.
- Tu personalidad.
- El tipo de trabajo que buscas.
Esto permite identificar ofertas que realmente encajen contigo.
Cuando una agencia realiza una selección adecuada, se producen beneficios para todos:
- Las familias encuentran a la profesional que necesitan.
- Las trabajadoras se sienten cómodas en su puesto.
- Disminuye la rotación.
- Se crean relaciones laborales más estables.
Conclusión
No existe una familia perfecta para todas las empleadas del hogar, igual que no existe una empleada perfecta para todos los hogares.
La clave está en encontrar el encaje adecuado.
Antes de aceptar una oferta de empleo, merece la pena dedicar tiempo a analizar el entorno, las funciones y las expectativas de la familia. Esta reflexión puede marcar la diferencia entre un trabajo temporal y una relación laboral duradera y satisfactoria.
En Emplea Hogar, entendemos que el éxito de una contratación no depende únicamente de la experiencia o las referencias. También depende de que trabajadora y familia compartan expectativas, valores y necesidades. Por eso realizamos procesos de selección orientados a encontrar el mejor encaje posible, creando relaciones laborales más estables y satisfactorias para ambas partes.
por Mar | Jul 23, 2026 | Blog, Consejos para Empleadas de Hogar
Cambiar de casa, empezar a trabajar con una nueva familia o incorporarse a un hogar con costumbres diferentes puede generar muchas dudas, incluso en empleadas del hogar con años de experiencia. Cada familia tiene su forma de organizar el día, sus horarios, sus prioridades y su manera de entender las tareas domésticas.
La capacidad de adaptarse a esos cambios es una de las cualidades más valoradas por las familias y uno de los aspectos que más influye en la estabilidad laboral de una empleada del hogar.
En este artículo encontrarás una guía práctica para adaptarte con mayor facilidad a distintos hogares, aprender a gestionar las diferencias lógicas de cada familia y convertirte en una profesional aún más valorada. Además, descubrirás por qué trabajar a través de una agencia especializada como Emplea Hogar facilita mucho este proceso.
No existen dos hogares iguales
Uno de los errores más habituales cuando se empieza un nuevo trabajo es pensar que todas las casas funcionan de la misma manera.
La realidad es completamente distinta.
Puede que una familia prefiera que la limpieza se haga siguiendo un orden concreto, mientras otra prioriza la organización de la cocina. Hay hogares donde la puntualidad es fundamental y otros donde los horarios son más flexibles. Algunas familias tienen niños pequeños, otras conviven con personas mayores y otras simplemente necesitan ayuda para mantener la vivienda limpia y ordenada.
Comprender esto desde el principio evita frustraciones innecesarias.
La adaptación no significa renunciar a tu forma de trabajar, sino saber ajustar tu experiencia a las necesidades específicas de cada hogar.
La primera semana es la más importante
Los primeros días son una oportunidad para observar, preguntar y conocer cómo funciona la casa.
No es necesario intentar demostrar que sabes hacerlo todo desde el primer minuto. Al contrario, una actitud abierta suele transmitir mucha más profesionalidad.
Durante los primeros días conviene prestar atención a aspectos como:
- Los horarios habituales de la familia.
- Qué tareas consideran prioritarias.
- Cómo prefieren organizar cada estancia.
- Qué productos utilizan para la limpieza.
- Si existen objetos delicados o con instrucciones específicas.
- Las rutinas de los niños o de las personas mayores, si las hay.
Toda esta información te permitirá trabajar con mayor seguridad y evitar errores.
Escuchar antes de actuar
Una buena empleada del hogar aporta experiencia, pero también sabe escuchar.
Cada familia tiene pequeñas costumbres que forman parte de su día a día.
Por ejemplo:
- Cómo doblan la ropa.
- Dónde guardan determinados utensilios.
- Qué productos prefieren utilizar.
- Cómo organizan la despensa.
- Qué alimentos consumen con más frecuencia.
Puede parecer un detalle menor, pero respetar estas preferencias transmite interés y profesionalidad.
Haz preguntas cuando tengas dudas
Muchas trabajadoras creen que hacer preguntas puede dar sensación de inseguridad.
En realidad, ocurre justo lo contrario.
Preguntar demuestra interés por hacer bien el trabajo.
Es preferible consultar:
- Cómo prefieren limpiar determinadas superficies.
- Qué productos no deben utilizarse.
- Qué tareas son prioritarias.
- Cómo quieren organizar la ropa.
Antes de tomar decisiones que puedan generar malentendidos.
Aprende a gestionar diferentes formas de trabajar
Hay familias muy organizadas y otras mucho más espontáneas.
Algunas elaboran listas de tareas semanales, otras simplemente indican las necesidades conforme van surgiendo.
Como profesional, tu capacidad para adaptarte a distintos estilos de organización será una de tus mayores fortalezas.
La flexibilidad es una habilidad muy valorada en el servicio doméstico.
La comunicación evita la mayoría de los problemas
Muchos conflictos no aparecen por hacer mal el trabajo, sino por falta de comunicación.
Por ejemplo:
- No saber si una tarea era prioritaria.
- No comentar un pequeño accidente doméstico.
- No avisar de un retraso.
- No preguntar antes de reorganizar un espacio.
Hablar con naturalidad genera confianza.
Las familias agradecen que exista una comunicación fluida y respetuosa.
Organiza tu trabajo sin perder eficacia
Cada vivienda tiene unas necesidades diferentes, pero existen hábitos que pueden ayudarte a ser más eficiente.
Por ejemplo:
Establece un orden lógico
Comenzar siempre por las zonas que requieren más tiempo suele facilitar la jornada.
Agrupa tareas similares
Planchar toda la ropa seguida o limpiar varias habitaciones antes de cambiar de tarea permite aprovechar mejor el tiempo.
Evita desplazamientos innecesarios
Preparar previamente los productos y materiales reduce interrupciones.
Una buena organización beneficia tanto a la trabajadora como a la familia.
Respeta siempre la intimidad del hogar
Trabajar dentro de una vivienda implica acceder a espacios muy personales.
Por eso es importante mantener siempre una actitud discreta.
Algunas recomendaciones básicas son:
- No revisar documentos personales.
- No utilizar objetos sin permiso.
- No comentar información privada fuera del hogar.
- No hacer fotos ni grabar videos de las estancias de la casa ni, mucho menos, de ningún miembro de la familia, familiares o amigos.
- Respetar los espacios personales de cada miembro de la familia.
La confianza se construye con pequeños gestos diarios.
Cada persona mayor necesita una atención diferente
Si trabajas como cuidadora, descubrirás rápidamente que no existen dos personas mayores iguales.
Algunas son muy independientes.
Otras necesitan ayuda constante.
También existen diferencias en:
- Costumbres.
- Horarios.
- Alimentación.
- Nivel de autonomía.
- Forma de comunicarse.
La capacidad de observar y adaptarte a estas necesidades mejora enormemente la calidad de los cuidados.
Cuando hay niños, la adaptación también es importante
Las familias con niños suelen tener rutinas muy marcadas.
Horarios escolares, actividades extraescolares, comidas, baños o tiempo de juego forman parte del día a día.
Respetar esas rutinas aporta estabilidad a los pequeños y facilita la organización familiar.
Mantén siempre una actitud profesional
Una de las características que más valoran las familias es la profesionalidad.
Esto incluye aspectos como:
- Puntualidad.
- Responsabilidad.
- Respeto.
- Discreción.
- Buena comunicación.
Ser amable no significa perder la profesionalidad, sino reforzarla todavía más.
Del mismo modo, mantener una relación cercana con la familia no implica olvidar que existe una relación laboral.
Encontrar ese equilibrio es una de las claves del éxito.
Cómo afrontar los cambios de rutina
Con el tiempo pueden surgir cambios:
- Nacimiento de un bebé.
- Empeoramiento del estado de salud de una persona mayor.
- Nuevos horarios laborales.
- Vacaciones.
- Cambios de domicilio.
Una buena profesional sabe adaptarse a estas situaciones sin perder la organización.
Cuando sea necesario modificar funciones o responsabilidades, lo mejor es hablarlo con la familia para estar completamente alineados.
Qué hacer si no consigues adaptarte
Aunque la mayoría de las incorporaciones funcionan bien, puede ocurrir que una casa no encaje contigo.
No siempre significa que alguien haya hecho algo mal.
Simplemente puede existir una incompatibilidad entre:
- Horarios.
- Forma de trabajar.
- Necesidades.
- Expectativas.
En estos casos, lo más recomendable es comunicarlo con respeto y buscar una solución antes de que aparezcan conflictos.
Por qué una agencia facilita la adaptación
Encontrar una familia compatible no depende únicamente de la experiencia.
También influye el proceso de selección.
En Emplea Hogar analizamos tanto las necesidades de las familias como el perfil de cada candidata para favorecer relaciones laborales estables.
Antes de presentar una oferta valoramos aspectos como:
- Experiencia previa.
- Disponibilidad.
- Tipo de jornada deseada.
- Preferencias laborales.
- Conocimientos específicos.
- Personalidad y forma de trabajar.
Este proceso reduce considerablemente las incorporaciones fallidas y facilita la adaptación desde el primer día.
Beneficios de adaptarse correctamente a un nuevo hogar
Cuando una empleada consigue integrarse en la dinámica familiar, todos salen beneficiados.
Para la trabajadora
- Mayor estabilidad laboral.
- Mejor ambiente de trabajo.
- Posibilidad de mantener el empleo durante años.
- Recomendaciones positivas.
- Crecimiento profesional.
Para la familia
- Más confianza.
- Menos cambios de personal.
- Rutinas estables.
- Mejor organización del hogar.
- Tranquilidad.
Consejos rápidos para una incorporación con éxito
Antes de terminar, aquí tienes un pequeño resumen con algunas recomendaciones que pueden ayudarte en cualquier nuevo trabajo:
- Observa antes de cambiar rutinas.
- Haz preguntas cuando sea necesario.
- Respeta siempre las costumbres familiares.
- Mantén una comunicación clara.
- Sé puntual.
- Organiza bien tu jornada.
- Cuida los pequeños detalles.
- Mantén una actitud positiva.
- Aprende de cada experiencia.
- Recuerda que cada casa es diferente.
Conclusión
Adaptarse a una nueva casa es un proceso que requiere tiempo, observación y buena comunicación. No existe una única forma correcta de trabajar, porque cada familia tiene su propia manera de organizar el hogar y de entender las tareas domésticas.
Las empleadas del hogar que destacan no son solo las que limpian bien o tienen muchos años de experiencia. También son aquellas que saben escuchar, comprender las necesidades de cada familia y encontrar la mejor manera de integrarse en su rutina diaria.
En Emplea Hogar estamos convencidos de que una buena selección va mucho más allá del currículum. Nuestro objetivo es poner en contacto a familias y profesionales que realmente encajen entre sí, favoreciendo relaciones laborales estables, satisfactorias y duraderas. Cuando existe una buena adaptación desde el principio, todos ganan: la familia disfruta de un servicio de calidad y la trabajadora encuentra un entorno donde desarrollar su labor con confianza y tranquilidad.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo suele tardar una empleada del hogar en adaptarse a una nueva familia?
Aunque depende de cada situación, lo habitual es que las primeras semanas sirvan para conocer las rutinas, la organización del hogar y las preferencias de la familia. Una comunicación fluida facilita mucho este proceso.
¿Es recomendable cambiar la forma de organizar la casa?
No. Salvo que la familia lo solicite, lo más adecuado es respetar su manera de organizar el hogar y adaptarse a sus costumbres.
¿Qué hago si una tarea no estaba prevista?
Lo mejor es comentarlo con la familia antes de asumir nuevas responsabilidades. Así se evitan malentendidos y ambas partes tienen claras las funciones del puesto.
¿Trabajar con una agencia facilita la adaptación?
Sí. Una agencia especializada como Emplea Hogar selecciona perfiles teniendo en cuenta tanto las necesidades de la familia como las preferencias y experiencia de la trabajadora, lo que aumenta las posibilidades de éxito y estabilidad.
por Mar | May 20, 2026 | Blog
Si estás pensando en contratar ayuda doméstica por primera vez —o si ya lo has intentado y no ha salido bien—, este artículo es para ti. Buscar a la persona adecuada para que entre en tu hogar no es tarea sencilla, y son muchas las familias que, sin querer, cometen errores que luego les generan complicaciones: desde problemas legales hasta situaciones de confianza que se rompen a las pocas semanas.
En Emplea Hogar llevamos años conectando familias de toda la Comunidad de Madrid con profesionales del servicio doméstico verdaderamente cualificadas. Y en ese camino hemos visto repetirse, una y otra vez, los mismos errores. Por esta razón hemos decidido recopilarlos todos en esta guía, para que tú no tengas que aprenderlos tras una mala experiencia.
Toma nota, porque lo que viene a continuación puede ahorrarte mucho tiempo, dinero y más de un disgusto.
Error #1: Contratar sin verificar la identidad ni los antecedentes de la persona
Este es, sin duda, el error más grave y, lamentablemente, uno de los más frecuentes. Muchas familias contratan a una persona a través de un conocido, un vecino, un grupo de WhatsApp o un portal de anuncios, sin comprobar ni siquiera que la documentación que presentan es real.
Antes de permitir que alguien entre regularmente en tu hogar, debes verificar:
- Documento de identidad o NIE vigente: asegúrate de que los datos son correctos y que el documento no está caducado.
- Referencias verificables: no basta con que te digan que tienen experiencia, comprueba que las personas o familias que las avalan existen y confirman lo que se dice.
- Certificado de antecedentes penales: en casos específicos, como puede ser el de empleadas internas que vayan a estar en contacto con menores.
En Emplea Hogar realizamos este proceso de verificación de forma exhaustiva con cada profesional antes de recomendarla a ninguna familia. La tranquilidad que eso aporta no tiene precio.
Error #2: No formalizar el contrato laboral desde el primer día
Uno de los errores más costosos, en todos los sentidos. Muchas familias, especialmente cuando contratan a alguien “de confianza”, acuerdan el trabajo de forma verbal y posponen el papeleo. Grave error.
En España, toda persona que trabaja en el servicio doméstico debe estar dada de alta en la Seguridad Social desde el primer minuto de su día 1. Si no lo haces así y hay una inspección, o si la empleada sufre un accidente, las consecuencias económicas y legales para la familia empleadora pueden ser muy serias.
El contrato debe recoger como mínimo:
- Categoría profesional y funciones concretas
- Jornada laboral y horario
- Salario y forma de pago
- Tipo de contrato (indefinido, temporal, por horas…)
- Periodo de prueba pactado
Si tienes dudas sobre cómo hacerlo, en Emplea Hogar te acompañamos en todo el proceso.
Error #3: No definir claramente las tareas desde el principio
“Ya nos iremos entendiendo y organizando” es una de las frases que más conflictos genera en el servicio doméstico. Sin un acuerdo claro sobre qué se espera de la persona contratada, es muy fácil que surjan malentendidos, roces y frustraciones por ambas partes. Otra cosa diferente es que pequeños detalles se vayan corrigiendo y mejorando durante los primeros días.
Antes de empezar, siéntate y reflexiona sobre qué necesitas exactamente:
- ¿Limpieza general del hogar o también tareas específicas como planchado, cocina, compra? ¿Cuál es el orden de prioridades?
- ¿Va a cuidar de los niños y en qué franjas horarias?
- ¿Tiene que gestionar el hogar de forma autónoma o siempre habrá alguien en casa?
- ¿Qué pasa si un día hay una urgencia y necesitas que se quede más tiempo?
Cuanto más específico seas, mejor para todos. La claridad es la base de una buena relación laboral.
Error #4: Elegir únicamente por precio
Entendemos que el presupuesto y el consiguiente coste importa. Pero contratar a la persona más barata sin tener en cuenta su cualificación, experiencia ni referencias suele salir caro a la larga.
Una empleada de hogar profesional no es un gasto, es una inversión en la organización de tu vida cotidiana y, en muchos casos, en el bienestar de las personas que más quieres. Pagar un poco más por alguien con experiencia contrastada, referencias sólidas y la actitud adecuada marca una diferencia enorme en el día a día.
Además, recuerda que el salario mínimo del servicio doméstico en España está regulado legalmente. Pagar por debajo de lo que marca el convenio no solo es ilegal, sino que también pone en riesgo la relación laboral desde el primer momento. Esto no es aceptable.
Error #5: No tener en cuenta el período de prueba
El período de prueba existe precisamente para esto: para que tanto la familia como la profesional puedan comprobar si encajan bien antes de comprometerse a largo plazo. Sin embargo, muchas familias no lo establecen formalmente o no lo aprovechan bien.
¿Cómo sacarle el máximo partido al período de prueba?
- Establece objetivos claros para ese tiempo
- Da feedback regular y constructivo, siempre es necesaria cierta flexibilidad
- Observa no solo cómo trabaja, sino cómo se relaciona con los miembros del hogar
- Evalúa si su forma de trabajar encaja con la dinámica de tu familia
Si algo no termina de funcionar durante el período de prueba, es el momento de hablarlo con honestidad y cercanía, porque suele solucionarse. Es mucho más fácil resolver las cosas al principio que después de meses de relación laboral.
Error #6: No comunicar las normas y valores del hogar
Cada hogar tiene sus propias normas, costumbres, horarios y valores. Lo que en una casa es completamente normal, en otra puede no serlo. Si no lo comunicas de forma clara y abierta desde el principio, es probable que surjan situaciones incómodas.
Algunos ejemplos de normas que conviene explicar desde el primer día:
- Cómo se organizan los espacios y qué no debe tocarse
- Qué productos de limpieza se usan y cuáles no (por alergias, preferencias o sostenibilidad)
- Normas con los niños: rutinas, alimentación, tiempo de pantallas
- Acceso a zonas del hogar o manejo de objetos de valor
- Cómo comunicarse si surge algún problema
- Horarios habituales de comidas y cenas
- Otras costumbres de la unidad familiar y cada uno de sus miembros
Cuanto más abierta y clara sea esa primera conversación, mejor será la convivencia.
Error #7: Ignorar la importancia del encaje personal
Las habilidades técnicas importan, pero el encaje personal es igual de crucial, especialmente si la persona va a cuidar de tus hijos o va a vivir contigo (servicio interno). No siempre la persona más cualificada sobre el papel es la que mejor encaja con tu familia.
Presta atención a:
- Su actitud y forma de comunicarse: ¿es empática, proactiva, asertiva?
- Sus valores con respecto al cuidado de los niños o personas mayores: ¿coinciden con los tuyos?
- Su reacción ante situaciones imprevistas: ¿cómo gestiona el estrés o los imprevistos?
Una buena entrevista previa, preferiblemente en el propio hogar, te dará mucha información sobre estas cuestiones, aunque cuando realmente se comprueba esto es en el día a día tras las primeras semanas de convivencia.
Error #8: No establecer un canal de comunicación claro
Una vez comienza la relación laboral, la comunicación continua es fundamental. Muchas familias cometen el error de no tener una vía de comunicación regular con la empleada, lo que hace que los problemas se acumulen en silencio hasta que explotan.
Lo ideal es:
- Tener una conversación breve y periódica (semanal o quincenal) para revisar cómo va todo
- Establecer cómo y cuándo comunicar cambios en el horario o las tareas
- Crear un espacio de confianza donde ambas partes puedan expresar sus inquietudes sin miedo, de forma constructiva
Una buena comunicación no solo previene conflictos: también hace que la persona se sienta valorada de verdad y comprometida con su trabajo.
Error #9: Descuidar la relación laboral una vez que “todo funciona bien”
Cuando encontramos a alguien que hace bien su trabajo y con quien convivimos sin problemas, es fácil dar la relación laboral por sentada. Pero las relaciones, también las laborales, necesitan mantenimiento.
Recuerda que la empleada de hogar es una persona con necesidades y expectativas propias. Reconocer su trabajo, respetar sus horarios, cumplir con los acuerdos pactados y tener en cuenta su situación personal cuando sea necesario son gestos que marcan la diferencia entre una empleada que fideliza y permanece años contigo, y una que empieza a buscar otro trabajo en cuanto puede porque no se siente valorada y reconocida a pesar de su desempeño.
Error #10: Intentar hacerlo todo solo sin apoyo profesional
Este es quizás el error más fácil de evitar. Buscar, seleccionar, verificar y contratar a una empleada de hogar lleva su tiempo y se requiere experiencia y conocimiento. No todo el mundo tiene los recursos para hacerlo por su cuenta.
Contar con una empresa especializada como Emplea Hogar te permite:
- Acceder a profesionales previamente verificadas y con referencias comprobadas
- Recibir asesoramiento personalizado según tus necesidades concretas
- Ahorrarte semanas de búsqueda, entrevistas fallidas y malas experiencias
- Tener respaldo si algo no sale como esperabas
Conclusión: contratar bien desde el principio lo cambia todo
Encontrar a la persona adecuada para que te ayude en casa no tiene por qué ser una odisea. Con la información correcta, las necesidades bien ordenadas y el apoyo profesional adecuado, el proceso puede ser mucho más fluido de lo que imaginas.
Si estás en Madrid y quieres contratar una empleada de hogar de confianza, en Emplea Hogar estaremos encantados de ayudarte. Contacta con nosotros y cuéntanos qué necesitas; juntos encontraremos a la persona más adecuada para tu hogar.
¿Te ha resultado útil esta guía? Si es así, compártela con quienes estén buscando ayuda doméstica en Madrid.
En Emplea Hogar somos especialistas en selección de empleadas de hogar en Madrid. Trabajamos con familias de toda la Comunidad de Madrid para ofrecerles profesionales verificadas, con experiencia y referencias contrastadas. Si necesitas ayuda para contratar, estamos aquí.
por Mar | Abr 21, 2026 | Blog, Derechos y Obligaciones Laborales
Bases de cotización 2026 para empleadas de hogar
La Seguridad Social ha actualizado las tablas de cotizaciones tras la Orden publicada en el BOE el pasado 30 de Marzo de 2026.
https://www.boe.es/eli/es/o/2026/03/30/pjc297
De este modo, dichas bases y tramos de cotización para 2026 en el Sistema Especial para Empleados de Hogar, aplicables desde el 1 de enero, quedan establecidas de acuerdo a la siguiente escala, en la que los importes se calculan en función de la retribución mensual percibida por estos trabajadores.
Tabla de tramos y tipos de cotización para el sistema especial de empleados y empleadas de hogar
| Tramo | Retribución mensual €/mes | Base de cotización €/mes |
| 1.º | Hasta 329,00 | 306,00 |
| 2.º | Desde 329,01 hasta 510,00 | 436,00 |
| 3.º | Desde 510,01 hasta 693,00 | 602,00 |
| 4.º | Desde 693,01 hasta 877,00 | 785,00 |
| 5.º | Desde 877,01 hasta 1.061,00 | 970,00 |
| 6.º | Desde 1.061,01 hasta 1.242,00 | 1.151,00 |
| 7.º | Desde 1.242,01 hasta 1.424,40 | 1.424,40 |
| 8.º | Desde 1.424,41 | Retribución mensual |
Determinación de la retribución mensual y base de cotización
A efectos del cálculo de la retribución mensual, el importe percibido deberá ser incrementado con la parte proporcional de las pagas extraordinarias que tenga derecho a percibir el empleado.
Es importante recordar que la base de cotización mensual a aplicar por la Tesorería General de la Seguridad Social a efectos de determinar la cuota a ingresar no podrá ser inferior a las indicadas a continuación.
Contrato a tiempo completo
En los casos de contratos a tiempo completo o cuando las horas de trabajo sean 160 mensuales o 40 semanales, la base de cotización no podrá ser inferior a la prevista en el tramo en el que se encuentre incluida la retribución equivalente al salario mínimo interprofesional mensual vigente, incrementado con la parte proporcional de las pagas extraordinarias que tenga derecho a percibir el empleado (u otros complementos salariales que se hayan podido pactar entre ambas partes, como horas de noche, horas de presencia en el hogar, salario en especie, etc.).
Contrato a tiempo parcial
En los supuestos de contratos a tiempo parcial o cuando las horas de trabajo sean inferiores a 160 horas mensuales o 40 semanales y la retribución pactada sea mensual, la base de cotización no podrá ser inferior a la prevista en el tramo en el que se encuentre incluida la retribución equivalente al salario mínimo interprofesional mensual vigente incrementado con la parte proporcional de las pagas extraordinarias en proporción a la jornada pactada en el contrato.
Contratos a tiempo parcial por horas
Por último, en los supuestos de contratos a tiempo parcial, en aquellos casos de empleados de hogar que trabajen por horas en régimen externo habiéndose pactado una retribución por horas que incluya todos los conceptos retributivos, la base de cotización no podrá ser inferior a la prevista para el tramo en el que se incluya la retribución que resulte de multiplicar el salario mínimo por hora vigente por el número de horas mensuales de trabajo.


Base de cotización en empleadas de hogar
Como resumen, la base de cotización en empleadas de hogar es la que establece la cotización del empleado o empleada a la Seguridad Social, sobre la que se calcula su 4,70% correspondiente. Esta base está directamente relacionada con el salario (y lógicamente con el número de horas trabajadas), pero no coincide exactamente, sino que se calcula por tramos salariales, y es el importe que sirve también como referencia para calcular y pagar prestaciones de diversa naturaleza, como la maternidad, la incapacidad temporal, la jubilación y, muy importante, la prestación por desempleo, que entró en vigor en octubre de 2022.
Los empleadores o familias frecuentemente se hacen cargo de este importe de la empleada y no se lo descuentan de la nómina mensual (por norma, el empleador paga todo el importe a la Seguridad Social y a su vez se lo descuenta a la empleada), acuerdo al que pueden llegar ambas partes de forma privada, bien para ofrecer un salario más competitivo, o si se está satisfecho con su desempeño, para tratar de fidelizarla.
Por último, recordar que las cuotas se cargan siempre al mes siguiente de haber prestado el servicio, y no en el mes en curso.
Somos Emplea Hogar, una agencia especializada en servicios domésticos. Nuestro objetivo es facilitar el contacto entre empleados y empleadores para satisfacer las necesidades de cada hogar y de las familias. Si necesitas ayuda en este tipo de servicios o buscas una empleada de hogar en Madrid, no dudes en contactar con nosotros a través del formulario en la web, el número de teléfono 620 986 382 o el correo electrónico info@empleahogar.com. Estamos aquí para resolver cualquier pregunta o consulta que puedas tener.