Diferencias entre una niñera y una canguro

Diferencias entre una niñera y una canguro

Cuidar de nuestros hijos mientras trabajamos, realizamos otras labores o incluso queremos disfrutar de un rato de tiempo libre es una tarea que puede ser muy complicada si no contratamos los servicios de una persona que se encargue de esta labor tan importante durante nuestra ausencia.

Una cuidadora de niños es una profesional muy especial, una persona experta en el trato con los más pequeños, muy resolutiva, que ha de transmitir toda la tranquilidad y confianza a sus padres, sabiendo que están bien atendidos y en las mejores manos hasta su regreso. Son personas que sienten pasión por su trabajo y son bien conocedoras de la responsabilidad y dificultad que todo eso conlleva, ya que además de realizar sus tareas habituales, han de estar muy alineadas con los valores y la educación que los padres tratan de inculcar y transmitir a sus hijos.

Diferencias entre una niñera y una canguro 1
Diferencias entre una niñera y una canguro 2

No obstante, antes de comenzar el proceso de búsqueda es imprescindible tener muy claro cuales son nuestras necesidades y, en función de las mismas, saber si estamos hablando de una niñera, perfil más cualificado, o bien de una canguro, ya que, aunque muchas veces se tienden a utilizar las expresiones “canguro” y “niñera” de forma indistinta, la realidad es que existen diferencias entre canguro y niñera (aunque lógicamente las dos estén relacionadas con el cuidado de los niños). A continuación, te describimos las funciones principales de cada una de ellas, para tratar de ayudarte.

 

¿Qué tareas tiene una niñera?

La niñera (nanny  en inglés) es la persona que se dedica a cuidar a los niños de una familia de una manera permanente, contratada con un horario regular fijo establecido, responsabilizándose de ellos normalmente cuando los padres no se encuentran en casa. El trabajo de la niñera no es sólo el de cuidar y “vigilar” a los niños, sino que se encarga de numerosas tareas como, por ejemplo: apoyarles en su educación y estudios, asearles y bañarles si todavía son pequeños, vestir, levantar y acostar a los peques (si es interna), preparar y darles desayunos, comidas, meriendas y cenas, llevarlos y recogerlos a diario del colegio o de actividades deportivas y, habitualmente, también realiza labores domésticas del hogar como la limpieza y orden de sus habitaciones, lavar y planchar su ropa, jugar con ellos e incluso ayudarles en algunos de sus deberes y tareas cotidianas. Si tienen que cuidar de bebés o niños de muy corta edad, es muy recomendable y valorado que posean una formación específica, tal como auxiliar de enfermería, puericultura y/o educación infantil.

Pueden trabajar como externas (media jornada o jornada completa) o como internas, en cuyo caso prácticamente se convierten en un miembro más que convive con la unidad familiar, por lo que es crítico hacer un proceso de selección muy riguroso y exhaustivo, contrastando referencias y experiencia desempeñando esa labor previamente, y que incluso conozcan a los niños durante la entrevista, ya que va a ser la persona de nuestra máxima confianza, que va a permanecer muchas horas con ellos.

Otras características y valores diferenciales a los que EMPLEA HOGAR presta mucha atención en los procesos de búsqueda de estas profesionales tan demandadas son que tengan clara vocación por el cuidado infantil, cariñosas, comunicativas, muy proactivas y resolutivas para solucionar y reaccionar bien ante cualquier imprevisto (que siempre surgen en el día a día cuando menos se esperan), muy responsables, puntuales, atentas y minuciosas, ordenadas y disciplinadas.

 

¿Qué funciones tiene una canguro?

A diferencia de las niñeras, los servicios de un o una canguro (babysitter en inglés), son requeridos para necesidades puntuales o imprevistos en los que los padres no pueden estar en casa por diferentes razones, principalmente por las noches y sobre todo durante los fines de semana (cenas, reuniones de trabajo que se alargan, viajes, eventos, …).

Suelen trabajar por periodos cortos de tiempo, por lo que su sueldo se calcula en base a las horas dedicadas, y su labor consiste básicamente en vigilar y entretener a los niños o, si están durmiendo, permanecer en la vivienda hasta la hora fijada de regreso de los padres.  Es decir, la figura de la canguro está más relacionado con el concepto de seguridad durante unas horas, más que con el de la educación de los niños.

Normalmente se suele recurrir a chicos o chicas jóvenes y estudiantes y/o monitores de tiempo libre con disponibilidad horaria para realizar este trabajo y que idealmente residan cerca de la vivienda, para poder disponer de ellos antes cualquier imprevisto. Por esta razón. las cualidades fundamentales de una canguro deben ser la responsabilidad, la confianza que transmite a los progenitores y su vocación, que disfruten acompañando a los peques, cualidades diferenciadoras que hace que cuando trabajan bien, las familias recurran a ellas con frecuencia y además se las recomienden a otras familias amigas.

¿Qué son las AU PAIR?

Cuando las familias buscan algo diferente a una niñera o a una canguro, con el objetivo de aprovechar para que sus hijos puedan practicar otro idioma, recurren a una “au pair”, jóvenes extranjeras, generalmente estudiantes, las cuales suelen buscar este tipo de trabajo para mejorar sus conocimientos de la lengua, cultura y costumbres del país local durante sus meses de estancia y, a cambio de un pequeño salario, alojamiento y alimentación, ayudan en el cuidado de los pequeños y en algunas tareas domésticas puntuales. Pero las responsabilidades, formación, horarios y relación contractual nada tienen que ver con las expuestas anteriormente para los puestos de canguro y, sobre todo, el de niñera profesional, que es el que habitualmente solicitan los clientes de EMPLEA HOGAR.

 

Si estás en busca de una persona con experiencia para cuidar de tus hijos, en Emplea Hogar podemos ayudarte a encontrar a la candidata ideal para ti y tu familia. ¡Contáctanos!

 

¿Cómo organizar las tareas de las empleadas de hogar?

¿Cómo organizar las tareas de las empleadas de hogar?

 Gestionar y planificar adecuadamente las tareas de nuestra empleada de servicio doméstico es muy importante si queremos asegurar que el tiempo que la tenemos contratada lo va a aprovechar al máximo y de la forma más eficiente. Por esta razón, es muy conveniente y práctico que dediquemos unos minutos para pensar y anotar la que sería una organización previa de su trabajo en función del número de jornadas y horas semanales que vaya a dedicar en nuestra vivienda, y en este artículo vamos a compartir contigo algunos consejos y pautas a establecer que seguro que pueden ayudarte a conseguir los objetivos, manteniendo tu casa impecable y facilitando la labor de dicha empleada, aunque si tiene una contrastada experiencia seguro que buena parte de esta planificación es parte de su día a día.

¿Cuáles son las funciones de una empleada del hogar?

Todos somos conscientes de que hay que hacer muchas tareas, pero no todas se han de realizar con la misma frecuencia o tienen la misma importancia (incluso hay que añadir que cada uno de nosotros tenemos unas prioridades y unos hábitos), lo cual nos permitirá establecer u organizar un horario y plan de trabajo a seguir con cierto rigor (es muy útil elaborar e imprimir una hoja, entregando una copia a la asistenta de hogar,  con una guía calendario y planning de tareas según frecuencia y tenerlo en la cocina o, por ejemplo, pegado en el armario de sus productos de limpieza para que pueda consultarlo en cualquier momento o añadir algunas nuevas), aunque por supuesto admita flexibilidad o cambios puntuales, según de la duración estimada de cada tarea y también de la experiencia de cada empleada (no todas se organizan por igual ni dedican un tiempo similar a una misma labor estándar).  

Por ello, sugerimos que conjuntamente con ella consensuemos sus labores imprescindibles de carácter diario, semanal, quincenal o mensual, según las dimensiones de la vivienda (lógicamente no es lo mismo un apartamento de 80 m2 con dos habitaciones que un chalet de tres plantas con jardín, piscina y garaje), el tiempo estimado que le llevará realizar cada tarea, el número de miembros de la familia, si habitan niños de corta edad y/o personas mayores con necesidades especiales, etc.

¿Cómo organizar las tareas de las empleadas de hogar? 3
¿Cómo organizar las tareas de las empleadas de hogar? 4

 

Tareas domésticas que realiza una empleada de hogar

Sin hacer un listado exhaustivo y teniendo todo esto en cuenta, estas podrían ser, a modo de referencia, algunas de dichas tareas y su frecuencia:

Tareas diarias básicas de limpieza y mantenimiento: lo primero, ventilar todas las estancias de la casa durante unos minutos, especialmente las de las habitaciones (aún más importante actualmente, como protocolo para minimizar los riesgos de contagio por coronavirus, tal y como aconsejan las autoridades sanitarias), limpiar el polvo, hacer las camas, limpiar con especial atención baños (desinfección completa de inodoros, lavabos, duchas, bidets,…, por supuesto no solo una simple limpieza) y cocina, pasar aspirador, fregar suelos, lavar platos y cubiertos, poner lavadora, tender ropa o poner secadora, planchar (puede ser diario o en días alternos según la cantidad y tipo de prendas, en función del número de personas, niños en colegios, práctica de deporte y gimnasio, …), cocinar (si es una de las tareas a realizar deberemos de facilitarle los menús que deseamos de toda la semana y la lista de la compra si también se responsabilizase de esto), tirar la basura, y finalizar la jornada dejando todo ordenado y en perfecto estado. 

Si la profesional está contratada a jornada completa de lunes a viernes, estas labores se pueden repartir de otro modo también, y en lugar de tratar de hacer parte de todo lo imprescindible con carácter diario, realizar una tarea con mayor dedicación cada día de la semana (por ejemplo: baños, lavadora y plancha, cocinar, …). Esto es una decisión de cada empleador de acuerdo a sus preferencias o del estilo de vida habitual en ese hogar (a menudo, muy condicionado por las salidas y entradas en diferentes horarios de los diversos miembros de la familia).

Tareas domésticas semanales: planchar (si no estuviese en la lista de las establecidas como diarias), cambiar sábanas, ropa de cama y toallas (una o dos veces por semana), limpiar el calzado, limpiar los cristales de todas las ventanas, puertas, pantallas de TV, lámparas y bombillas, ordenar algunas dependencias y habitaciones de la casa (especialmente necesario cuando hay niños pequeños y también adolescentes), etc.

Tareas domésticas mensuales o de menor frecuencia: según necesidades y tipo de vivienda, podemos  incluir limpieza en profundidad de algunas estancias de la casa (baños, duchas, grasas de hornos y microondas, cocinas, campanas extractoras, …), sofás, interior y exterior de ventanas y persianas, lavado de cortinas y estores, limpieza interior de frigorífico y congelador, así como armarios de cocina, limpieza de plata, marcos de fotos y cristalerías en estanterías y mesas, orden y limpieza de garaje, terrazas, jardín, trastero, mantenimiento de plantas, etc.

Además de este reparto o distribución del trabajo según su frecuencia diaria, semanal o mensual, también pueden ayudarte las siguientes recomendaciones a la hora de llevar un orden lógico para optimizar mucho mejor el tiempo disponible y asegurar que es lo más productivo, agradecido y “lucido” posible. 

Limpieza de arriba abajo, y de interior a exterior: Si la vivienda tiene varias plantas, lo aconsejable es comenzar desde el piso superior e ir bajando, aprovechando asimismo para ir limpiando las escaleras. Y en una misma planta, para no volver a ensuciar las superficies limpias, ir de “dentro hacia fuera”, por lo que se finalizaría por el recibidor o hall de la casa, por ser la zona principal de paso y movimiento de todas las personas.

Orden de limpieza en todas las estancias: primero quitar el polvo, después pasar el aspirador y, por último, fregar los suelos.  

En la cocina, para evitar la acumulación de grasas, humos y malos olores, hay que limpiar en profundidad todos los muebles y aparatos con los productos adecuados: placa de vitrocerámica o fuegos de cocina, encimera, puertas y superficies de armarios u otro mobiliario, campana extractora, fregadero, interior de horno y microondas, y por supuesto techos, paredes y lámparas o plafones de luz, interruptores, enchufes, pantalla de TV, etc.

Por último, si en la casa hay una mascota como parte de la familia (¡a ellas les consentimos casi todo!), es inevitable que generará algo más de suciedad, huellas, pelos y pelusas que sin duda obligará a revisar y a limpiar con mayor frecuencia en algunos espacios y mobiliario de la casa, como sillas, sillones, cojines, mantas, terrazas, jardines, etc. 

¡Esperamos que algunos de estos consejos de EMPLEA HOGAR  te ayuden  a organizar mejor las tareas de tu empleada  y que de esta forma sea algo más fácil que la casa siempre esté lo más reluciente posible!

Si estás buscando una empleada de hogar para que realice las labores domésticas, nosotros te podemos ayudar a encontrar a la persona más adecuada a tus necesidades. ¡Contáctanos!

El cuidado de nuestros mayores: ¿Empleada de hogar en el domicilio o residencia de ancianos?

El cuidado de nuestros mayores: ¿Empleada de hogar en el domicilio o residencia de ancianos?

Cuando nuestros seres más queridos se van haciendo mayores y necesitan de ayuda para estar cuidados y atendidos como se merecen en su día a día, muchas familias, e incluso ellos mismos, aunque disfruten de un aparente buen estado de salud, se plantean en algún momento cuál es la mejor opción, si con una cuidadora profesional (interna o externa) en su propio domicilio o bien, en una residencia de mayores. Esta es una difícil decisión y de muy complicada vuelta atrás, por una serie de implicaciones que conlleva y de razones que trataremos de exponer a continuación. 

Hasta hace pocos años la mayoría de las familias consideraban que la mejor opción para sus mayores era llevarles a una residencia, por la creencia generalizada de que además de estar mejor atendidos, podrían disfrutar de nuevas relaciones sociales y actividades de animación y entretenimiento mediante dinámicas de grupo con otras personas de edades parecidas, pero este cambio de entorno puede llegar a ser muy duro, hasta traumático, que les suele generar mucha tensión (muchos estudios de profesionales demuestran cuadros depresivos y de estrés), desorientación y confusión, y hasta una posible sensación de tristeza, aislamiento y abandono, provocada por el radical cambio en sus hábitos y rutinas, una pérdida de intimidad, una ruptura con todo lo que conocen, más allá de los elevados costes mensuales, y de que en muchos casos el personal sanitario de esas residencias, tanto públicas como privadas, a pesar de su indudable cualificación y dedicación, es insuficiente y las condiciones no son las más óptimas para que los mayores se encuentren como todos desearíamos. 

En definitiva, es un cambio que en cualquier caso supone una obligada adaptación que no todas las personas están en condiciones de afrontar, y que en muchos casos también provocan un sentimiento de culpabilidad en los familiares.

No obstante, en función del estado físico o mental de nuestro familiar, hay casos específicos en que los servicios de una residencia sí que pueden ser casi imprescindibles (y prácticamente imposibles de realizar en la vivienda, por lo que no quedaría otro remedio que llevarles allí), como ocurre con grados de dependencia muy altos por una enfermedad, una demencia, una discapacidad que obligue a utilizar equipamiento médico especial, salas de tratamiento o áreas específicas mejor adaptadas para facilitar sus movimientos en sillas de ruedas, o acompañados del personal sanitario (pasillos, aseos, habitaciones, comedores, otros espacios sin barreras, …).

Pero ya en los últimos años ha habido un claro cambio de tendencia en las preferencias y cada vez es más frecuente decidirse por la asistencia a domicilio como alternativa real a las residencias, para que nuestros mayores puedan “envejecer” con toda la calidad de vida posible en sus hogares, garantizando su bienestar y su comodidad. 

 

El cuidado de nuestros mayores: ¿Empleada de hogar en el domicilio o residencia de ancianos? 5
El cuidado de nuestros mayores: ¿Empleada de hogar en el domicilio o residencia de ancianos? 6

 

¿Por qué es mejor una cuidadora a domicilio?

La posibilidad de poder contar con los servicios de una cuidadora de personas mayores a domicilio ofrece muchas ventajas tanto a nuestros mayores como a la familia, además de permitirles mantener una cierta autonomía e independencia. A modo de ejemplo:

  • Atención personalizada, constante y exclusiva por parte de profesionales que realizan un trabajo muy especial y cualificado, asegurando que nuestros seres más queridos estén rodeados de cariño y en la mejor compañía, atendidos con un trato muy cercano y de la máxima confianza, y además, en su entorno habitual de toda la vida, su hogar.
  • Ayudándoles en todo lo que requieran: higiene personal y aseo diario, toma de medicación, control de su alimentación y dieta, compañía de día y de noche, paseos y actividades varias (ejercicios de mantenimiento, de movilidad, mentales, de memoria,…), ayuda para acostarse y levantarse, simplemente darles conversación y escucharles (muy importante), …, y por supuesto encargándose de todas las tareas domésticas habituales. 
  • Mantener una cierta intimidad y espacio propio en el hogar, además de sensación de tranquilidad y protección. 

En cualquier caso, teniendo en cuenta todo lo expuesto, sin olvidar el considerable coste de las residencias (servicios, infraestructura, personal, …) que no todas las familias se pueden permitir, y conociendo los pros y contras de una decisión tan importante, aún teniendo nuestra propia opinión, deberíamos de permitir que sea él o ella quien decida lo que desea hacer y dónde prefiere pasar sus próximos años y con la mayor calidad de vida posible, si en su casa o en una residencia, aunque la mayoría si pudiese elegir preferiría continuar en su “dulce hogar”, por ser hasta parte de su propia identidad.

Para todos es fundamental mantener su entorno social, su ambiente y rutinas habituales, poder seguir en contacto con los amigos y vecinos de siempre, rodeado de sus recuerdos, por lo que si pueden ser atendidos y cuidados por un profesional con experiencia en su propia casa, parece que es la opción ideal, sin tener que renunciar a todas las ventajas mencionadas, y con toda la tranquilidad, seguridad y cercanía que aporta a los familiares. 

La asistencia en el hogar por parte de estos cuidadores ha cobrado especial importancia y se ha confirmado sin duda alguna como la alternativa más segura para nuestros mayores y la más demandada a partir del confinamiento obligado por la pandemia del COVID-19. La obligación de permanecer en casa, sobre todo para los mayores de 70 años, y el temor actual y futuro a que sigan siendo los más afectados por nuevos brotes de coronavirus, unido a la grave situación que desafortunadamente han vivido la mayoría de las residencias de ancianos y la enorme inseguridad e incertidumbre que todavía van a generar estos centros al menos durante los próximos meses, ha mostrado las ventajas y beneficios decisivos que aporta el cuidado de los mayores en su propio domicilio, garantizando su comodidad, salud y bienestar, y minimizando todo lo posible los elevados riesgos de contagio a los que todos estamos expuestos en la actualidad, que evidentemente son muy superiores en las residencias y que ha provocado que hasta los propios mayores tengan mucho miedo a regresar a sus centros habituales después del verano, a pesar de que exista la posibilidad real de que puedan perder su plaza en los centros de carácter público.

La variedad de opciones que te ofrece EMPLEA HOGAR es muy amplia y siempre personalizada a las necesidades de nuestros mayores y de sus familias: cuidadora interna o externa, jornada completa o media jornada, por horas, cuidados especiales, … con total flexibilidad.

Os recomendamos que dejéis en nuestras manos encontrar a la persona ideal que cuidará de vuestros mayores. Nuestra agencia de servicio doméstico en Madrid; tenemos amplia experiencia en el sector. ¡Contáctanos!