Gestionar y planificar adecuadamente las tareas de nuestra empleada de servicio doméstico es muy importante si queremos asegurar que el tiempo que la tenemos contratada lo va a aprovechar al máximo y de la forma más eficiente. Por esta razón, es muy conveniente y práctico que dediquemos unos minutos para pensar y anotar la que sería una organización previa de su trabajo en función del número de jornadas y horas semanales que vaya a dedicar en nuestra vivienda, y en este artículo vamos a compartir contigo algunos consejos y pautas a establecer que seguro que pueden ayudarte a conseguir los objetivos, manteniendo tu casa impecable y facilitando la labor de dicha empleada, aunque si tiene una contrastada experiencia seguro que buena parte de esta planificación es parte de su día a día.

¿Cuáles son las funciones de una empleada del hogar?

Todos somos conscientes de que hay que hacer muchas tareas, pero no todas se han de realizar con la misma frecuencia o tienen la misma importancia (incluso hay que añadir que cada uno de nosotros tenemos unas prioridades y unos hábitos), lo cual nos permitirá establecer u organizar un horario y plan de trabajo a seguir con cierto rigor (es muy útil elaborar e imprimir una hoja, entregando una copia a la asistenta de hogar,  con una guía calendario y planning de tareas según frecuencia y tenerlo en la cocina o, por ejemplo, pegado en el armario de sus productos de limpieza para que pueda consultarlo en cualquier momento o añadir algunas nuevas), aunque por supuesto admita flexibilidad o cambios puntuales, según de la duración estimada de cada tarea y también de la experiencia de cada empleada (no todas se organizan por igual ni dedican un tiempo similar a una misma labor estándar).  

Por ello, sugerimos que conjuntamente con ella consensuemos sus labores imprescindibles de carácter diario, semanal, quincenal o mensual, según las dimensiones de la vivienda (lógicamente no es lo mismo un apartamento de 80 m2 con dos habitaciones que un chalet de tres plantas con jardín, piscina y garaje), el tiempo estimado que le llevará realizar cada tarea, el número de miembros de la familia, si habitan niños de corta edad y/o personas mayores con necesidades especiales, etc.

Tareas domésticas que realiza una empleada de hogar

Sin hacer un listado exhaustivo y teniendo todo esto en cuenta, estas podrían ser, a modo de referencia, algunas de dichas tareas y su frecuencia:

Tareas diarias básicas de limpieza y mantenimiento: lo primero, ventilar todas las estancias de la casa durante unos minutos, especialmente las de las habitaciones (aún más importante actualmente, como protocolo para minimizar los riesgos de contagio por coronavirus, tal y como aconsejan las autoridades sanitarias), limpiar el polvo, hacer las camas, limpiar con especial atención baños (desinfección completa de inodoros, lavabos, duchas, bidets,…, por supuesto no solo una simple limpieza) y cocina, pasar aspirador, fregar suelos, lavar platos y cubiertos, poner lavadora, tender ropa o poner secadora, planchar (puede ser diario o en días alternos según la cantidad y tipo de prendas, en función del número de personas, niños en colegios, práctica de deporte y gimnasio, …), cocinar (si es una de las tareas a realizar deberemos de facilitarle los menús que deseamos de toda la semana y la lista de la compra si también se responsabilizase de esto), tirar la basura, y finalizar la jornada dejando todo ordenado y en perfecto estado. 

Si la profesional está contratada a jornada completa de lunes a viernes, estas labores se pueden repartir de otro modo también, y en lugar de tratar de hacer parte de todo lo imprescindible con carácter diario, realizar una tarea con mayor dedicación cada día de la semana (por ejemplo: baños, lavadora y plancha, cocinar, …). Esto es una decisión de cada empleador de acuerdo a sus preferencias o del estilo de vida habitual en ese hogar (a menudo, muy condicionado por las salidas y entradas en diferentes horarios de los diversos miembros de la familia).

Tareas domésticas semanales: planchar (si no estuviese en la lista de las establecidas como diarias), cambiar sábanas, ropa de cama y toallas (una o dos veces por semana), limpiar el calzado, limpiar los cristales de todas las ventanas, puertas, pantallas de TV, lámparas y bombillas, ordenar algunas dependencias y habitaciones de la casa (especialmente necesario cuando hay niños pequeños y también adolescentes), etc.

Tareas domésticas mensuales o de menor frecuencia: según necesidades y tipo de vivienda, podemos  incluir limpieza en profundidad de algunas estancias de la casa (baños, duchas, grasas de hornos y microondas, cocinas, campanas extractoras, …), sofás, interior y exterior de ventanas y persianas, lavado de cortinas y estores, limpieza interior de frigorífico y congelador, así como armarios de cocina, limpieza de plata, marcos de fotos y cristalerías en estanterías y mesas, orden y limpieza de garaje, terrazas, jardín, trastero, mantenimiento de plantas, etc.

Además de este reparto o distribución del trabajo según su frecuencia diaria, semanal o mensual, también pueden ayudarte las siguientes recomendaciones a la hora de llevar un orden lógico para optimizar mucho mejor el tiempo disponible y asegurar que es lo más productivo, agradecido y “lucido” posible. 

Limpieza de arriba abajo, y de interior a exterior: Si la vivienda tiene varias plantas, lo aconsejable es comenzar desde el piso superior e ir bajando, aprovechando asimismo para ir limpiando las escaleras. Y en una misma planta, para no volver a ensuciar las superficies limpias, ir de “dentro hacia fuera”, por lo que se finalizaría por el recibidor o hall de la casa, por ser la zona principal de paso y movimiento de todas las personas.

Orden de limpieza en todas las estancias: primero quitar el polvo, después pasar el aspirador y, por último, fregar los suelos.  

En la cocina, para evitar la acumulación de grasas, humos y malos olores, hay que limpiar en profundidad todos los muebles y aparatos con los productos adecuados: placa de vitrocerámica o fuegos de cocina, encimera, puertas y superficies de armarios u otro mobiliario, campana extractora, fregadero, interior de horno y microondas, y por supuesto techos, paredes y lámparas o plafones de luz, interruptores, enchufes, pantalla de TV, etc.

Por último, si en la casa hay una mascota como parte de la familia (¡a ellas les consentimos casi todo!), es inevitable que generará algo más de suciedad, huellas, pelos y pelusas que sin duda obligará a revisar y a limpiar con mayor frecuencia en algunos espacios y mobiliario de la casa, como sillas, sillones, cojines, mantas, terrazas, jardines, etc. 

¡Esperamos que algunos de estos consejos de EMPLEA HOGAR  te ayuden  a organizar mejor las tareas de tu empleada  y que de esta forma sea algo más fácil que la casa siempre esté lo más reluciente posible!

Si estás buscando una empleada de hogar para que realice las labores domésticas, nosotros te podemos ayudar a encontrar a la persona más adecuada a tus necesidades. ¡Contáctanos!

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